Embajadora hondureña “clama” ayuda nuevamente al secretario de la ONU para insumos médicos

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***Nuestro atrevimiento en acudir a su persona fue en consideración a su probada sensibilidad al derecho de sectores relegados, menciona Flores en el escrito.

Tegucigalpa, Honduras

La embajadora Mary Elizabeth Flores Flake, representante permanente de Honduras ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de una carta, solicitó intercesión de la Secretaría General de dicho ente, para proveer insumos médicos suficientes para contrarrestar la pandemia en el país.

En ese sentido, en un escrito dirigido a Antonio Guterres, recuerda que “en dos ocasiones anteriores–misiva de 24 de abril y del 13 de mayo del corriente año–intenté transmitir a su Excelencia, el sentimiento de apremiante ansiedad del digno pueblo hondureño que me honro representar en este foro planetario, ante la inmensa carencia de lo indispensable para sortear los terribles embates de la pandemia”.

Asimismo, sostuvo que “en ambas oportunidades, quizás, no fuimos lo suficientemente explicativos sobre el imperativo de distraer unos minutos de atención de la ocupada agenda del Secretario General, tratándose de esta calamidad que a todos estremece”.

Carta intacta:

Nueva York, 10 de julio, 2020

S.E. Antonio Guterres

Secretario General de las Naciones Unidas

Nueva York, Nueva York

En dos ocasiones anteriores–misiva de 24 de abril y del 13 de mayo del corriente año–intenté transmitir a su Excelencia, el sentimiento de apremiante ansiedad del digno pueblo hondureño que me honro representar en este foro planetario, ante la inmensa carencia de lo indispensable para sortear los terribles embates de la pandemia.  Sobre la solicitud planteada, que posibilitaría la masificación de las pruebas clínicas pera detectar contagios en tiempo perentorio, dijimos reconocer que, si bien hay otros organismos de Naciones Unidas especializados en la atención de estas solicitudes, la misma brutalidad de la crisis que encaramos impone acciones audaces e inmediatas. Obliga a que se rompa la canalización por las vías acostumbradas en situaciones de normalidad.  Empero su gentil respuesta a las notas se circunscribió a informar sobre suministros de la OMS/OPS al país, que ni remotamente cubren el insalvable menester de las angustias.

En ambas oportunidades, quizás, no fuimos lo suficientemente explicativos sobre el imperativo de distraer unos minutos de atención de la ocupada agenda del Secretario General, tratándose de esta calamidad que a todos estremece. Cuando cada segundo, cada minuto, cada día que pasa de indiferencia o de solidaria atención al problema podría ser la diferencia entre salvar y perder valiosas vidas humanas. Nuestro atrevimiento en acudir a su persona fue en consideración a su probada sensibilidad al derecho de sectores relegados—como también les sucede a muchísimas naciones en el mundo que con limitados recursos materiales batallan afanosamente por la sobrevivencia—cuando fungió como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR).  El cargo que ocupó con denodada solvencia, a no dudarlo, le permitió palpar de manera próxima la dimensión inaceptable de las detestables injusticias por carestías e inequidades.

Frente a esta inédita calamidad, no deja de ser un formidable desafío a la Secretaría General que las herramientas recomendadas, los fármacos, los remedios, las vacunas necesarias para derrotar la amenaza sanitaria, lleguen no solo a los que mayores recursos, ciencia y tecnología disponen para obtenerlos, sino, con igualdad de derecho, a los que no gozan de esos privilegios.  De eso, precisamente, se trata la elevada obligación en estas lides supremas por la paz, la convivencia armónica entre pueblos y naciones que informa la misión de las Naciones Unidas.

Con tristeza, hay que aceptar, que el sistema multilateral, diseñado para enfrentar una crisis como la que ha puesto de rodillas tanto a potencias como a mortales, a lo sumo, ha decepcionado. Ha sido poco lúcido o eficaz. No ha reaccionado con la diligencia, la urgencia, la energía, la creatividad ni ha respondido con la magnitud de los recursos y auxilios que el inmenso tamaño de la emergencia reclama. A su debido tiempo los justificados reclamos inducirán a reflexiones, correctivos, enmiendas y a las reformas pertinentes. De momento, en espera del acuse de recibo y satisfacciones a la respetuosa petición, nuevamente apelamos al influjo de su intercesión ante las sucursales e instituciones afines y filiales de Naciones Unidas, para que a Honduras se le provean los insumos médicos suficientes para lidiar con la virulencia de esta terrible enfermedad.

Ruego acepte las muestras de mi más alta consideración.

Mary Elizabeth Flores Flake, Embajadora, Representante Permanente de Honduras ante Naciones Unidas. GO/Hondudiario

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