Comercio ilícito, una problemática que se adapta y engrosa durante la pandemia

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*** Honduras no queda exenta su sufrir los perjuicios del comercio ilícito que afecta a todos sus ciudadanos.

Tegucigalpa, Honduras

El Comercio ilícito también se ha adaptado a la nueva realidad generada por la pandemia de coronavirus, con el incremento en el contrabando de algunos insumos como mascarillas, guantes, gel y desinfectantes.

La práctica ilegal también se ha visto obligada a replantear la forma de distribuir por contrabando los productos ilegales, violando los derechos de propiedad intelectual, la fabricación ilícita de los mismos y la subfacturación en los tiempos actuales.

De manera generalizada, los contrabandistas aprovechan las rutas usadas por el comercio internacional para trasladar mediante el mal etiquetado y la facturación fraudulenta los productos.

Se ha identificado que utilizan el siguiente esquema; la mercancía de contrabando es producida en países como China, Paraguay, India, entre otros; y luego se valen de las Zonas de Libres Comercio como Colón en Panamá o Corozal en Belice.

Estas zonas sirven de centros logísticos para luego distribuir los productos en los diferentes países de América, introduciéndolos de manera ilegal a través de las fronteras terrestres o puertos del país, en muchas ocasiones en la modalidad de “en tránsito” o utilizando declaraciones aduaneras falsas.

Honduras no está exenta

Ante la situación, la jefa del Departamento de Operaciones Aduaneras, de la Administra Aduanera de Honduras, Lorena Hernández, expresó que el “contrabando es la actividad ilícita que se ejerce en el país para evadir impuestos, mediante la importación y exportación de mercancías ya sea por las diferentes aduanas del territorio nacional o por puntos clandestinos donde no se debe transportar mercancías sujetas a impuestos aduaneros”.

Honduras no queda exenta su sufrir los perjuicios del comercio ilícito que afecta a todos sus ciudadanos.

Lo anterior queda en evidencia porque, está conducta prohibida, es una amenaza grave y creciente para la sociedad, pues con el contrabando, la falsificación y la evasión fiscal, los Gobiernos están perdiendo miles de millones en ingresos fiscales perdidos, las empresas legítimas están siendo socavadas y los consumidores están expuestos a productos mal elaborados y no regulados.

En ese orden, la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (TRACIT por sus siglas en inglés), remarca que el comercio ilegal crea una enorme pérdida para las economías nacionales; desplaza miles de millones de dólares en actividades económicas legítimas y facilita una “economía clandestina” que priva a los Gobiernos de ingresos por servicios públicos vitales, impone mayores cargas a los contribuyentes, disloca cientos de miles de empleos legítimos.

El contrabando son muchas actividades ilícitas

En muchas ocasiones se asocia a esta actividad prohibida con el contrabando de tabaco, pero lo cierto es que engloba la existencia de una amplia variedad de otras actividades ilícitas que incluyen el lavado de dinero, la actividad del crimen organizado en el comercio ilegal de la vida silvestre, el contrabando de alcohol, además de que se ha incrementado el fraude con medicamentos e insumos de bioseguridad ante la emergencia sanitaria.

También el comercio ilícito fomenta el tránsito de mercadería sin pagar impuestos, conjuntamente con la fabricación y empaquetado de productos de dudosa procedencia, la falsificación y la piratería.

En 2019, el contrabando de cigarrillos en el país aumentó en 30 por ciento.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el comercio ilícito de tabaco da como resultado una pérdida considerable de ingresos por impuestos y aranceles para los Gobiernos, y ayuda a financiar el crimen organizado y los grupos terroristas.

Además, el contrabando lesiona la estabilidad de las empresas que se dedican a ese rubro, mismas que son generadoras de empleo para el país.

De acuerdo al Foro Económico Mundial, colectivamente, el valor del comercio ilícito y las actividades delictivas transnacionales se estima entre 8 y 15 por ciento del PIB mundial.

Una Comisión Interinstitucional Anti Contrabando

En Honduras, se requiere de la Comisión Interinstitucional Anti Contrabando que fue aprobada en 2010, pero ha dejado de ser usada como mecanismo de cooperación pública/privada para atacar el tema del contrabando.

En vista de ello, el director ejecutivo de Asociación Nacional de Industriales de Honduras (ANDI), Fernando García ahondó que, con la entrada en vigencia del Artículo 31 del Decreto 17-2010 se institucionalizó la Comisión Interinstitucional de Combate al Comercio Ilícito que es una iniciativa positiva del Congreso Nacional y del Gobierno.

“Sin embargo, no ha podido fructificar en vista de que no ha tenido la operatividad que requerimos. Por tal sentido es fundamental trabajar en la reforma de este artículo para reestructura la comisión, de tal manera que pueda tener una institucionalidad permanente”, complementó.

Esto para que “permita reuniones continuas entre sector privado, fuerzas de seguridad pública, instituciones de Gobierno, así como, el Ministerio Público y de esta manera poder identificar cuáles son los primeros y principales problemas que genera el contrabando y poder combatirlo de una manera eficiente y eficaz”, señaló García.

La comisión actualmente depende de la extinta Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) y “por eso es fundamental identificar bajo qué institución del Estado va a depender con una reforma que requerimos en el Congreso Nacional y la institucionalidad del Gobierno”, concluyó. OB/Hondudiario

 

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