Joe Biden ya es oficialmente candidato a la presidencia de Estados Unidos

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***En un resultado más que previsible, la candidatura del que fuera el vicepresidente de Barack Obama se ha oficializado con el apoyo de 3.558 delegados frente a los 1.151 que obtuvo su rival Bernie Sanders.

Tegucigalpa, Honduras

Joseph Robinette Biden es el candidato oficial del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Así lo han decidido los delegados de ese partido en votación online, en la segunda jornada de la Convención Demócrata, que se celebra a través de Internet por el coronavirus, que ya ha causado en ese país 172.000 muertos según las estimaciones de la Universidad Johns Hopkins.

Ha sido un largo camino para Biden. En muchos casos, la candidatura a la Casa Blanca va acompañada de la leyenda de que los maestros del aspirante ya veían en él maneras de presidente. No es ése el caso del aspirante demócrata en 2020. Joe Biden era el niño de cuya tartamudez se burlaban sus compañeros con motes crueles -«Joe Impedimenta», en la clase de latín- y que sólo superó ese problema gracias a la ayuda de su madre -«cada vez que salía de casa para ir a clase me decía, «Joey, ya sabes que eso no es un problema»- y de dos monjas de su colegio. Con esos apoyos y con su voluntad, Biden se puso a leer poesía en voz alta -sobre todo al estadounidense Emerson y al irlandés Yates- hasta superar su problema.

Biden, católico que cuando era vicepresidente con Barack Obama y viajaba fuera de Washington en domingo tenía que mandar por delante a un asesor que buscara una iglesia con un cura dispuesto a darle la comunión, ya que defiende el aborto, cumple 78 años el 20 de noviembre. Ha sido senador por el estado de Delaware -que es en todo menos en el nombre un paraíso fiscal- durante 36 años. La votación en la que fue elegido era un trámite. Todo lo anterior en su vida política ha sido mucho más complicado. Atrás quedan dos intentos de acceder a la presidencia que, más que fallidos, fueron catastróficos. Uno, en 1988, cuando, en la campaña para suceder a Ronald Reagan, un asesor copió en un discurso de Biden varias frases pronunciadas por el líder laborista británico Neil Kinnock. Otro, en 2008, cuando no alcanzó ni siquiera el 1% en las Primarias de Iowa.

UNA VIDA MARCADA POR LA MUERTE

La brusca interrupción de la campaña de 1988 probablemente salvó la vida de Biden, porque le permitió hacerse un chequeo medico en el que le descubrieron dos aneurismas cerebrales que requirieron intervención quirúrgica inmediata. No era la primera vez que su vida política pasaba por el hospital. En 1973 juró el cargo de senador en una silla de ruedas en el hospital. Se estaba recuperando de un accidente de tráfico que se había producido cuando un tráiler embistió su coche. Su esposa, Neilia, y su hija de un año, Naomi, murieron. Sus dos hijos varones, Beau y Hunter sobrevivieron. 42 años después, en 2015, Beau fallecía de un tumor cerebral fulminante.

La muerte de Beau es la razón oficial por la que Biden no disputó a Hillary Clinton y a Bernie Sanders las Primarias de 2016. El motivo real tiene más que ver con el hecho de que Barack Obama siempre menospreció a su vicepresidente. Un político cerebral -y no exento de soberbia- como Obama tiene mucho más en común con Hillary que con Biden. Y el ex presidente no lo ha disimulado. Desde el «no recuerdo lo que Joe dijo, lo cual no es sorprendente» de la primera rueda de prensa de Obama hasta el «nunca puedes infravalorar la capacidad de Joe de joder las cosas» que el ex presidente filtró esta primavera, hay una larga lista de desprecios del presidente a su ex ‘número dos’.

Y, sin embargo, Biden ha logrado estar en la primera línea de la política durante casi cinco décadas. Eso se debe a su capacidad de conectar en el uno a uno y en su maestría para dominar los pactos en el Senado de Estados Unidos. Es algo que quedó claro ayer en la segunda jornada de la Convención. Cindy McCain, la viuda de John McCain, el candidato republicano a la presidencia en 2008, se deshizo en elogios de Biden. La viuda de McCain que vio cómo Joe Biden liquidaba en octubre de 2008 la carrera política de su candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin.

BILL CLINTON, DE LÍDER A OVEJA NEGRA

Biden es bueno en lo que en EEUU se llama la política ‘al por menor’, es decir, en el ‘uno a uno’. Eso le ha permitido, en el envenenado clima político de 2020, tener a Cindy McCain y al ex general y ex secretario de Estado -y uno de los artífices de la Guerra de Irak- Colin Powell celebrando su candidatura el mismo día de la Convención. Ha sido una jornada con oradores de poco peso. Hablaron dos ex presidentes, Bill Clinton y Jimmy Carter. Pero el primero cumple 74 años hoy -tres menos que Biden y los mismos que Trump- y hace dos décadas que dejó la Casa Blanca. Carter tiene 95 años, y abandonó la presidencia en 1980. La presencia de ambos era obligada. Pero poco relevante.

Para el partido de #MeToo, Clinton ha pasado de ser un motivo de orgullo a una oveja negra. Su intervención, como la de Carter, fue breve, y se produjo lejos del horario de máxima audiencia, aunque el ex presidente de 1992 a 2000 demostró que mantiene su agudeza dialéctica con frases que dan para buenos tuits, como la de que «el Despacho Oval debería ser un centro de mando, pero es un centro de caos». Carter, que había sido excluido por razones de salud de la Convención de 2016, calificó a Biden de «el hombre adecuado en el momento adecuado».

La Convención virtual se centró más en testimonios personales, en especial en materia de salud, ya que Estados Unidos es el único país del mundo industrializado que no tiene cobertura médica universal. Y en el aspecto humano de Biden, presentado por su esposa, Jill, con la que se casó dos años después del fallecimiento de Neilia. Jill Biden, ex modelo y maestra de educación especial, presentó a la familia y, en una aparición que no estaba prevista, también apareció con Joe.

CANDIDATO 32 AÑOS DESPUÉS

Fue todo un recorrido por la vida del hombre que aspira a ser presidente de Estados Unidos 32 años después de su primer intento. Un hombre que quiere ser un candidato de consenso, que es el tema de esta Convención. Sea lo que sea, es el último acto de una carrera política de medio siglo. Biden tiene 77 años, y carece del vigor físico -y, según Donald Trump, intelectual- para seguir en primer plano.

En ese tiempo, ha pasado de ser el candidato dela clase obrera blanca que ahora vota por Trump al líder de una heterogénea coalición de minorías, mujeres, y de los grupos con un nivel educativo más alto de EEUU. Nada mejor para comprobarlo que ver sus votos en el Senado. En los setenta, Biden votó a favor de mantener la separación entre niños blancos y negros en los autobuses escolares y en los novena en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Ahora es el candidato de Black Lives Matter y de los derechos de los homosexuales y transgénero en la época de Donald Trump y sus aliados evangélicos. Y, encima, sin dejar de ser católico y de comulgar los domingos. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Y algo tendrá Joe Biden cuando lo han nominado. El Mundo/Hondudiario

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