Instan a Honduras y Guatemala a buscar una solución definitiva a contaminación en Río Motagua

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***Guatemala tiene el deber de mitigar inmediatamente esos daños y la obligación de resultado de asegurar una solución permanente que elimine esa amenaza contra la vida, dice el Conadeh en un comunicado.

Tegucigalpa, Honduras

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), a través de un comunicado, recordó que las relaciones de buena vecindad y normas internacionales, obligan a los Estados de Honduras y Guatemala, a proteger los derechos humanos de sus habitantes, incluyendo contra daños transfronterizos provenientes de residuos y materiales sólidos acarreados por el río Motagua.

El río Motagua acarrea, desde Guatemala, toneladas de basura a las playas hondureñas de Omoa y Puerto Cortés. Los impactos negativos que se están produciendo afectan tanto al Estado hondureño y a los gobiernos municipales, como a los ecosistemas marinos y, en general, al medio ambiente sano y a la salud de los habitantes de Honduras. Esa contaminación proveniente de Guatemala, se ha convertido así, en Honduras, en una vulneración del derecho humano al medio ambiente sano y de otros derechos humanos de las personas y comunidades nacionales.

La degradación del medio ambiente sano se revela por los significativos daños anuales a los ecosistemas marinos costeros y otros bienes colectivos hondureños, con la muerte de diferentes especies de peces y tortugas, con la acumulación monumental de basura y con la amenaza a las áreas protegidas de Cuyamel-Omoa y del Parque Nacional Omoa, donde se encuentra la mayor parte de los proyectos generadores de agua del Municipio. Hay también un sensible impacto negativo sobre la economía y el turismo municipal y nacional.

El comisionado nacional de los Derechos Humanos, Roberto Herrera Cáceres, manifestó su preocupación por esos daños que atentan contra derechos humanos de las personas y comunidades y, en atención a ello, por medio de la Defensoría Nacional del Medio ambiente Sano y nuestra Oficina Regional del Norte, se ha abierto expediente para verificar la debida diligencia en su protección, por parte del Estado hondureño.

Titular Conadeh, Roberto Herrera Cáceres

Si bien es cierto que se ha realizado acciones orientadas a prevenir la actual situación desde la hermana República de Guatemala, por medio de una barda industrial y, en su defecto, biobardas artesanales:  no se ha logrado el resultado esperado y se sigue produciendo daños transfronterizos significativos, en Honduras, por la gran cantidad de toneladas de residuos y materiales sólidos que sigue acarreando el río Motagua, desde Guatemala, con el agravante de la contaminación en la actual situación de pandemia.

Toman nota de las importantes reuniones y consultas entre autoridades ambientales de ambos países, en las cuales han acordado la reactivación urgente de la barda industrial como medida de contención de más daños transfronterizos. Sin embargo, Guatemala tiene el deber de mitigar inmediatamente esos daños y la obligación de resultado de asegurar una solución permanente que elimine esa amenaza contra la vida, impidiendo que, desde su territorio, el río lleve, en su corriente, los residuos y materiales sólidos que afectan derechos humanos de los habitantes de Honduras.

A ese efecto, debería utilizar la mejor tecnología y ciencia posible, porque tiene el control efectivo sobre esa contaminación en su territorio e inclusive puede aplicar los “Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos” para involucrar a todos los actores responsables, en el encuentro y efectividad de una solución definitiva. Ello es una necesidad de atención impostergable, porque tal como lo ha expresado la Corte Interamericana de Derechos Humanos: “La degradación del medio ambiente puede causar daños irreparables en los seres humanos, por lo cual un medio ambiente sano es un derecho fundamental para la existencia de la humanidad”.

En consecuencia, el Estado de Honduras debe, a  nivel técnico y diplomático, en su relación bilateral con Guatemala, actuar fraternal pero firme y prontamente hacia el logro, con la debida diligencia, de una solución definitiva; brindando cooperación complementaria efectiva para prevenir esos daños, estableciendo bilateralmente mecanismos de supervisión y fiscalización, aplicando el principio de precaución, y garantizando el derecho de los habitantes afectados a estar debidamente informados y a expresar sus opiniones y conformidad con decisiones, en ésta materia; y, en su caso y momento, asegurar el acceso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para que resuelva conforme a la normativa del Derecho Internacional Ambiental y las obligaciones estatales derivadas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en particular la Convención Americana sobre Derechos Humanos y su Protocolo adicional de San Salvador.

El área de la cuenca del río Motagua es de diecisiete mil seiscientos setenta kilómetros cuadrados y se extiende a lo largo de quince mil ciento noventa kilómetros cuadrados, en Guatemala; y de dos mil cuatrocientos ochenta kilómetros, en Honduras, para luego desembocar en el mar Caribe.

Autoridades locales y entes encargados del Gobierno de Honduras, estiman que, desde el 2015, han recolectado más de 2,494 toneladas de basura, lo que ha causado un impacto negativo directo al ecosistema marino, medio ambiente sano y salud de las personas y comunidades, así como al turismo y economía de los gobiernos de los municipios de Omoa y Puerto Cortés. GO/Hondudiario

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