Aliñitos, valiente emprendimiento que vence el miedo en tiempos de pandemia

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*** Un emprendimiento por muy pequeño y verde que sea es una ventana de oportunidad para la mente que está detrás.

Por Oscar Banegas

Tegucigalpa, Honduras

La pandemia por coronavirus nos ha golpeado a todos en el bolsillo, unos más que a otros eso es verdad. Lo que sucede después para reponerse y enfrentar la crisis es algo que no muchos están dispuestos hacer por querer seguir adelante y superar obstáculos.

Emprender en algo muy difícil eso esta más que claro, y en los tiempos que corren lógicamente se ha vuelto una tarea casi impensable, por eso hacemos mención de que no muchas son las personas que se esfuerzan por hacer realidad sus proyectos y sueños.

Un emprendimiento por muy pequeño y verde que sea es una ventana de oportunidad para la mente que está detrás, sabemos que nadie emprende solo porque si, la mayoría nacen de la necesidad, y más allá, en lo profundo de la idea, en el origen, no hay más que un deseo de superación y ganas de salir adelante.

En Hondudiario en varias ocasiones hemos dado a conocer ingeniosas propuestas de hondureños que han iniciado el camino del emprendedurismo, mentes visionarias que dejan atrás el “no puedo” para retar a la vida con su conocimiento y capacidad en diversas actividades.

Aliñitos – Encurtidos y más

Es así como el primer Periódico Digital de Honduras, conoció Aliñitos – Encurtidos y más, un pequeño negocio que nace de una valiente idea de la periodista Ileana Villalobos, quien tras su paso por los medios de comunicación debió buscar un ingreso extra para su familia en tiempos de pandemia.

 Al ser abordada por nuestro equipo de redacción, Villalobos narró con emoción que, aunque Aliñitos surgió en los últimos dos meses, ella siempre tuvo el deseo de tener una empresa propia fuera de su área de profesión.

“Mi presupuesto no era tan alto, así que pensé y pensé por varios días; ¿qué podía hacer para generar un ingreso extra y que mantuviera la idea de resaltar lo que tenemos en Honduras?, porque si de algo estoy muy orgullosa, es de mí país, aún y cuando la situación es tan difícil. Por allí también la idea surgió porque en mi casa consumimos mucho encurtido y durante este tiempo de cuarentena yo comencé a hacer muy a menudo el producto para mi familia, actividad que aprendí de mi mamá”, comentó.

“Definitivamente no puedo perder de vista, que mi mayor empujón fue verme sin un empleo estable y pienso en el futuro y lo difícil que todo se podría volver”, afirmó

Aliñar un bocadito decía mi abuela

Picó a nuestra curiosidad el nombre de la marca, y muy gustosamente Villalobos explicó que, el producto y la idea en general es y seguirá siendo resaltar la gastronomía hondureña, porque “¡los hondureños si comemos rico!”.

“Yo buscaba una idea que fuese muy apegada a nuestra tradición y la palabra aliñar aún es muy utilizada en Honduras. Esta palabra es recordar a las abuelas diciéndonos que nos van a aliñar un bocadito. Y este producto es un Aliñito de tradición, de cariño, de sabores y hasta de sueños, lleva un poco de todo”, detalló.

Artesanales y no industriales

Pero, ¿qué hace especial a los encurtidos de Aliñitos?, si bien es cierto que es un producto muy tradicional y hay mucha oferta, sin embargo, no todos logran encantar el paladar y figurar en las mesas de los comedores hondureños.

La joven Villalobos expuso que de momento son encurtidos, pero la idea es que la empresa crezca y conforme pase el tiempo puedan ir posicionando otros productos artesanales.

“Somos especiales porque no vendemos lo mismo para todos, creemos en que nuestros clientes son diferentes y merecen un trato diferente. Al ser artesanales y no industriales podemos colocarle los ingredientes que el cliente pida. Nosotros ofrecemos una lista de verduras y las condiciones de entrega, pero el cliente decide como lo quiere”, definió.

“No es lo mismo que usted lo compre en el supermercado y al final tenga que botar las verduras que no le gusten, entonces sería una muy mala inversión. Mejor comprar lo que realmente se va a comer sin desperdiciar, además de nuestra receta especial que nos hace ser diferentes”, puntualizó.

Primera orden, lágrimas de emoción

A pesar de estar en “pañales”, Aliñitos ya se ha establecido como un negocio y micro empresa, pues cuentan con un plan de trabajo para recibir y despachar los pedidos que se pueden hacer hacer toda la semana, en horarios de 7:00 de la mañana a 7:00 de la noche.

Las entregas se hacen los días miércoles y viernes porque el procedimiento de elaboración de los productos necesita ese tiempo, según comentó Villalobos.  También los lunes hay entregas si fuese algún evento especial y el cliente requiere del producto con urgencia.

La joven emprenderá confesó que todo lo anterior no ha sido fácil y como ya hemos mencionado antes, el inicio de todo emprendimiento es una montaña cuesta arriba, pero Villalobos enfatizó que los amigos se vuelven fundamentales al iniciar un negocio.

“Ellos son los primeros en comprar el producto y decirnos sinceramente si sirve o no. Tenemos clientes que nos compran en ordenes hasta de 4, la primera vez que sucedió lloré de la emoción, porque ni siquiera era un amigo o alguien cercano, fue alguien que creyó en un emprendedor. Y debo decir que actualmente nos va muy bien, aunque haya días bajos nos mantenemos motivados por trabajar y transformar nuestra empresa”, agregó.

Dada la buena acogida de Aliñitos, muy agradecida mencionó que hasta este punto la empresa se convirtió en un proyecto familiar, “mis familiares se han convertido en mis socios, la empresa ya no es mía es nuestra, así es posible hacer crecer el negocio y que me dé tiempo de todo, aun cuando esté algo apretada”.

Lo importante es perder el miedo

Sobre emprender en tiempos de pandemia, donde parece que los obstáculos se multiplican y las oportunidades se vuelven escasas, consideró que es complicado, pero se debe ser positivo. “Para muchos la pandemia fue razón de perdida, nosotros debemos intentar cambiar nuestro entorno y convertir lo malo en bueno”.

Lo importante es perder el miedo, continuó, “yo no había intentado antes porque tenía miedo de muchas cosas. De no tener presupuesto suficiente, pero inicie con 900 lempiras. De no tener el tiempo, pero mi familia me ayudó. De lo que dirán de mí, pero he recibido muy buenos comentarios sobre todo lo que estoy haciendo, así que muchas cosas que nos detienen son mentales”.

Un sueño tras otro sueño

Con vistas hacia el futuro la ahora convertida en empresaria, apuntó que Aliñitos sueña con convertirse en un negocio referente de productos alimenticios artesanales hondureños.

“Apuntamos a convertirnos en una empresa que pueda salir al extranjero y llevarnos a competir. A que nuestra empresa no sea sólo para vender, sino que tenga un mayor propósito, queremos aportar a nuestro país, generando empleo para familias que más lo necesiten. Creemos firmemente que Honduras no va a cambiar desde afuera, el cambio está aquí dentro y somos nosotros los que vamos a generarlo, si, los hondureños que trabajamos por merecer un mejor país”, dijo Villalobos con esperanza como toda buena emprendedora.

Para contactar y poder disfrutar de los productos Aliñitos – Encurtidos y más está disponible el número por WhatsApp: 96 24 94 74; en Instagram: Alinitos_hn   y Facebook: Aliñitos – Encurtidos y más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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