“Desde hace 10 años” existen estudios para frenar contaminación de basura del río Motagua

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*** El BID financió un estudio ambiental sobre los impactos del río en el Golfo de Honduras, especialmente en las costas de Honduras, pero Guatemala y Belice se negaron a firmar los acuerdos y no hubo consensos para ejecutar acciones concretas, por la indiferencia de los gobiernos.

Por Josué Quintana Gómez

Tegucigalpa, Honduras.- Honduras, Guatemala y Belice “perdieron el tiempo” durante los últimos 10 años, debido a la falta de acuerdos y decisiones políticas, para reducir la contaminación sólida en el Golfo de Honduras (mar Caribe), que llega desde varios afluentes de la región, especialmente la que provoca toda la basura que arrastra el río Motagua, según documentos y estudios tripartidos realizados por autoridades de estos tres gobiernos.

Hondudiario.com conoció uno de los proyectos y/o acuerdo que estos gobiernos realizaron, entre el 2009 y el inicio de 2010 donde se desarrolló el “Proyecto para la Protección Ambiental y Control de la Contaminación en el Golfo de Honduras”, una estrategia conjunta que buscaba “promover el desarrollo social y económico del Golfo de Honduras para mejorar la calidad de vida de sus habitantes mediante la restauración, manejo y conservación de los ecosistemas marino-costeros, la conservación de su biodiversidad y la sustentabilidad de sus usos y recursos naturales”.

El documento titulado como “Análisis de Diagnóstico Tripartito” (marzo 2010) alertó que la llegada de desechos sólidos y contaminación originada por el transporte marítimo, impactarían severamente las pesquerías, arrecifes y otros recursos en el Golfo de Honduras.

En el mismo se detalla, que se debe “fomentar el crecimiento y consolidación de las actividades productivas y de servicios manteniendo una buena calidad del agua superficial, subsuperficial y marino-costera, para la salud de la población, el uso recreativo y el desarrollo de la biota acuática”, consideró el documento que no tuvo aplicación por algunos desacuerdos entre Belice y Guatemala.

Asimismo, se advierte que el río Motagua tiene una cuenca de 12.670 kilómetros cuadrados, nace en el altiplano occidental de Guatemala (donde recibe el nombre de Río Grande) y corre hacia el oriente hasta desembocar en la Bahía de Omoa; en sus últimos kilómetros sirve como frontera natural entre Guatemala y Honduras.

Más de 20 municipios guatemaltecos que son ribereños al Motagua, aportan toneladas de basura sin medir las consecuencias que esta tendrá en la economía de otras comunidades costeras, que subsisten de la pesca y el turismo rural.

En tal sentido, en los últimos años, el territorio hondureño ha sido “atestado” de basura arrastrada por el río Motagua, razón por la cual ambientalistas en Omoa y Puerto Cortés, municipios turísticos al norte del país, condenaron las “islas completas” de basura (plásticos) que llegan a sus playas desde el territorio guatemalteco hasta el mar Caribe, provocando daños severos al medio ambiente, a la flora, la fauna y el turismo colateralmente.

Autoridades municipales con equipos de limpieza y voluntarios en ambas ciudades costeras, han recogido enormes cantidades de basura para tener listas sus playas antes del arribo de visitantes durante el “Feriado Morazánico”, que debido al covid-19 fue pospuesto de octubre a la primera semana de noviembre.

Sobre la problemática ambiental, que provocan los ríos en el golfo de Honduras, especialmente el río Motagua, la prensa hondureña, beliceña y especialmente guatemalteca, informan “muy poco” sobre los presuntos acuerdos y desacuerdos sobre estás instancias ambientales, considerando que las autoridades hondureñas sostienen que sus homólogos de Guatemala y Belmopán “no firmaron varios compromisos” propuestos por la investigación.

Un estudio tripartito, con representantes de los tres países, financiado parcialmente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre la problemática ambiental en el golfo, tenía como objetivo propuestos era de “prevenir y reducir los aportes de contaminantes de fuentes terrestres puntuales (efluentes líquidos, cloacales e industriales) y de fuentes difusas”.

En tal sentido, para Kay Bodden, directora del Departamento de Municipal Ambiental (DEMA) en Puerto Cortés, la basura drenada por el río Motagua y que las corrientes marinas después llevan hasta las playas de Honduras “es una emergencia” porque genera “grandes impactos”.

“Esa basura genera impactos en varios sectores, en la economía y el turismo por ejemplo porque con playas sucias los visitantes no van a querer venir. Además, afecta la salud de las personas porque esta basura provoca la acumulación de agua y permite que se reproduzcan vectores (mosquitos transmisores de dengue, malaria, zika y chikunguña) en los envases”, indicó al referirse a esta problemática que desde hace diez años, los gobiernos han venido tratando de manera aislada.

“Esto también impacta a la biodiversidad porque genera la descomposición completa del hábitat de la vida marina, que sufre muertes por asfixia. Otro aspecto, es que solamente vemos la basura que flota en el mar… otra gran parte llega a la columna de agua y es consumida por los animales como tortugas”, agregó.

Bodden amplió que las pesquerías son intoxicadas con los materiales plásticos, captadores de sustancias, y luego mariscos son servidos en restaurantes y viviendas para ser consumidos por las personas.

“Las pesquerías son gravemente impactadas por la basura porque los peces se alimentan de estos residuos y si eso estaba con toxinas adheridas, eso pasa al cuerpo del pez, al tejido y eso es lo que nosotros comemos en la mesa. Esto nos afecta a todos porque dependemos del mar”, concluyó la funcionaria de la comuna porteña.

Ante “la falta de implementación de mecanismos que ayuden a evitar el problema ambiental” en Guatemala, Allan Ramos, alcalde de Puerto Cortés y presidente Mancomunidad de Municipios del Golfo de Honduras interpuso una denuncia sobre el problema ante la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD).

El escrito (fechado el 21 de septiembre de 2020) manifiesta que el problema ocurre desde hace varios años y exhorta a que en “Guatemala adopten acciones adecuadas para el cumplimiento de su legislación ambiental, con el fin de proteger o evitar que se siga ocasionando daño al ambiente y el consecuente perjuicio en las costas hondureñas”.

La CCAD, instancia del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), recibió información documental y evidencias gráficas de la situación, por lo que deberá trabajar en fortalecer los acuerdos tripartitos entre Belice, Honduras y Guatemala, “para que no se caiga todo otra vez como hace más de 10 años”.

A la par de este reclamo de las autoridades municipales de Honduras, se sabe que autoridades de Mi ambiente han tratado de manera aislada esta problemática, aunque saben que existen planes y acuerdos que merecen su seguimiento para en ontrarle una salida al problema. JQ/hondudiario

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