“Zapatero a tus zapatos; Nombramientos sin cabeza”

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Zapatero a tus zapatos
Nombramientos sin cabeza

Por: Rene Raudales

Un viejo refrán dice sabiamente “zapatero a tus zapatos” lo que llanamente significa que cada labor debe ser desempeñado por aquellos con las habilidades y conocimiento adquiridos. Esto conlleva la conveniencia y necesidad imperativa de que la selección de un empleado sea en base a meritocracia especialmente en el gobierno por la trascendencia e impacto en la vida de los ciudadanos.

Sin embargo los acontecimientos de los muchos últimos años, y que parece seguirá empeorando, muestra que a los zapateros del refrán los nombran en otras actividades que nada tiene que ver con las habilidades que tienen, ya solo falta que se desempeñen como cirujanos aunque las habilidades y conocimientos para esa rama de la medicina no los tengan aunque si podrán tener sobradas aspiraciones.

Hace ya hace algunos años me decía el jefe de albañilería que se encargaba de una construcción “yo o sé para que llaman a ingenieros y cosas así si los que sabemos de construcción somos los albañiles”.

También recuerdo cuando en enero del 2005 se aglomeraban fuera de casa presidencial muchas personas buscando la forma de encontrar un puesto, o al menos una recomendación, para poder ocupar una posición en el nuevo gobierno, acciones frecuentes en estos casos e impulsados por la costumbre de los gobiernos de despedir el personal anterior y contratar nuevos conforme la afiliación política, parentesco etc. esto en muchos casos independiente de las habilidades
y conocimientos para cumplir con las exigencias del cargo.

En esa fecha un periodista decidió entrevistar a una joven que confirmó que en efecto andaba en búsqueda de un empleo y que, a pesar de nunca haber terminado la educación media, sus méritos de activismo político la hacían merecedora inmediata de un puesto de trabajo.

El periodista recurriendo a su mordacidad le preguntó si aceptaría el puesto de ministro de finanzas y la respuesta quizás sorprendente para algunos fue: Claro que sí, tengo la capacidad para desempeñar el puesto.

No trato de demeritar a las personas con las aseveraciones anteriores sino enfatizar la verdad útil de la frase zapatero a tus zapatos que ayudaría en mucho a la buena marcha de las instituciones y por consiguiente al desarrollo del país y al uso eficiente de los recursos del estado.

Los acontecimientos durante varios años en nombramientos de empleados del gobierno deja mucho que desear y los ejemplos son incontables y a veces se reproducen como virus, moda de verano o canción del momento: un veterinario ministro de finanzas, encargado de finanzas o economía sin conocimientos de esas disciplinas, diplomáticos nombrados como derechos de parentela o aquellos sin méritos moral que han terminado detenidos por delitos de por conducir en estado de ebriedad con el consiguiente desprestigio para nuestro país.

La costumbre de transar con los puestos públicos, nombramientos en cargos independientemente de las calificaciones de los nombrados es lo que a la gente le molesta y además que algunos de esos nombrados sean adictos a los actos de corrupción hace que la imagen de los llamados políticos purguen una cuota de responsabilidad general incluso más allá de los que les corresponde y que induzca a que la política sea vista con menosprecio, desconfianza y hasta odio.
Los más recientes nombramientos han recibido críticas muy justificadas; el nombrar a una persona con ciertas dudas en su desempeño es un mal mensaje y peor aun cuando el nombramiento es para un puesto tan importante como la representación al vaticano.

Un crítico se ha hecho la pregunta en un medio escrito sobre si los méritos del nombrado podían ser como para iluminar al sumo pontífice.

Otro nombramiento en la Comisión Permanente de Contingencias que, independiente de la disposición al trabajo y la personalidad del elegido, es y parece absurdo y una bofetada para todos los profesionales del país, incluyendo a los miembros del propio partido de gobierno, que tienen la preparación necesaria para el cargo.

No se trata de cualquier cargo se trata de una secretaría de estado y la experiencia del nombrado solo me hace recordar la frase del honorable y trabajador albañil.

El puesto de un secretario de estado conlleva un honor, un deber y requiere de las cualidades necesarias para cumplir con el nivel ejecutivo que se espera de tan elevado cargo y son diferentes a las requeridas a un ejecutor de obra.

Sobre el recién nombrado lo único que se puede concluir que es más sensato y con más experiencia, aunque mínima que algunos candidatos presentadores de programas de TV y por su exposiciones creo que es una buena persona.

La sensatez de rodearse del personal con experiencia es un punto a su favor y supongo que la misma sensatez aplicaría si lo nombrasen jefe de cirujanos de un hospital público… rodearse de buenos cirujanos.

Esta crisis nacional, ya caracterizada como catástrofe y producido por huracán ETA quizás no sea factor para su evaluación, por su corta trayectoria, pero si se puede concluir que el país no está preparado para afrontar crisis como estas y otras más que en definitiva su prevención manejo y buen resultado depende de la gestión ejecutiva de los nombrados presentes y pasados.

Gobiernos han existido con funcionarios probos y de excelente ejecutoria, brillantes empleados y cuyos nombramientos siguieron el modelo de meritocracia y personal de confianza, entendiéndose este término como confiar en que desempeñarían el cargo con honradez, eficiencia, dedicación y honestidad y no el concepto de “si señor”.

Gobiernos llegan y gobiernos se van pero la ejecutoria, aciertos y desaciertos que recuerda la historia señala en forma implacable al que está al frente del gobierno o sea al presidente de la república, casi nadie recuerda ni siquiera a los designados presidenciales. noviembre 2020

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