¿Y los guardaparques? Año 2021 “clave” para frenar devastación en Punta Izopo

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*** Militares y co´manejadores retomarían en enero los trabajos para la instalación de un apostadero en la comunidad de Hicaque, Arizona, Atlántida.

Tegucigalpa, Honduras

TELA, ATLÁNTIDA. El año 2020 terminó y la destrucción progresiva no se detuvo en el Parque Nacional Punta Izopo (Atlántida), un santuario tropical hondureño de importancia mundial (Sitio Ramsar 812), que en 2021 urge del genuino compromiso de las autoridades ambientales para frenar su devastación.

Por ejemplo, en febrero de este año, Ángel Matute, viceministro del Instituto Nacional de Conservación Forestal (ICF), anunciaba que como medida para contrarrestar las incidencias ambientales se integrarían 100 nuevos guardabosques en las zonas de mayor necesidad, especialmente en los departamentos de Atlántida, Colón, Cortés, Gracias a Dios, Islas de la Bahía, Olancho y Francisco Morazán.

“Ya hemos iniciado como pilotaje el programa de guardarecursos en algunas áreas protegidas del país, sin embargo, debemos de fortalecerlo y lo vamos a hacer concatenado a los juzgados”, dijo antes de la pandemia por COVID-19.

“Ellos van a tener un nivel de autoridad y podrán capturar a esas personas que cometen delitos ambientales. Ahora tenemos 100 guardaparques y estamos apostando a duplicar esa cantidad durante este año”, añadió.

Para algunos actores en el Comité Interinstitucional de Ambiente y Áreas Protegidas del Municipio de Tela (CIAT), lo que Matatute hizo fueron maniobras políticas porque “promete y nunca cumple”.

En agosto de este año, HONDUDIARIO expuso que las incidencias como la ocupación ilegal de tierras, cacería, deforestación y el avance de la frontera agrícola no se detuvieron en Punta Izopo, pese al confinamiento decretado bajo la emergencia sanitaria por el COVID-19.

El Parque Nacional Punta Izopo fue declarado como tal mediante el Decreto Legislativo 261-2000, pero su gestión comenzó en 1992 cuando un Acuerdo Presidencial (1118–92) le dio la categoría de Refugio de Vida Silvestre, según documentos de la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y Texiguat (PROLANSATE), una instancia de sociedad civil comanejadora.

MAPA

Esta agreste área protegida se localiza entre los municipios de Tela, Arizona y Esparta, en el departamento de Atlántida. Forma parte del Corredor Biológico del Caribe Hondureño y su extensión total es de 21,551.69 hectáreas, entre terrestres y marítimas, añaden informes.

“La palma aceitera y otras actividades humanas desplazan a las especies y afectan a los ecosistemas. Actualmente se trabaja en un nuevo plan de manejo para Punta Izopo. La falta de presencia es algo que se debe mejorar en el parque”, reconoció a mediados de 2020 el director de PROLANSATE, Nelbin Bustamante.

La primera entrega de HONDUDIARIO (agosto), alertó sobre la presencia de cazadores, el fuego activo en humedales y cultivos ilegales de palma aceitera, el ICF salió al paso y reiteró que se pondría en marcha el Programa de Guardarecursos.

“Ya están definidos los lineamientos como el perfil, la capacitación y protocolos de actuación. Entre los sitios pilotos están el subsistema de áreas protegidas bahía de Tela, donde se deberán identificar los sitios donde hay más presión”, explicó a mediados de 2020 Alejandra Reyes, directora de Áreas Protegidas del ICF.

“Inicialmente se pondrán a disposición del subsistema bahía de Tela a 10 guardaparques, especialmente en las áreas marino-costeras. La mejor forma de reducir delitos y mejorar en el manejo de las áreas en con mayor presencia”, agregó la funcionaria.

En los últimos días (diciembre), varios actores en el CIAT confirmaron a HONDUDIARIO que los guardaparques aún no llegaron.

Además, informaron que no se logró la instalación “temporal” de un destacamento militar en la comunidad de Colorado Barra (Esparta) para resguardar a Punta Izopo y al Sistema de Humedales Zambuco (Sitio Ramsar 2,189), que también es de importancia mundial.

El Convenio de Ramsar es un tratado intergubernamental para la conservación y el uso racional de los humedales, sus recursos y su riqueza biológica, además, que son sitios que sirven de refugio a aves acuáticas migratorias o estacionales, ilustra bibliografía de la misma Convención.

Integrantes del CIAT dijeron que si hubo intenciones instalar el apostadero militar en Colorado Barra, pero no se logró en 2020 “porque aún estaba en revisión un convenio entre el ICF y el propietario de una propiedad donde se iban a instalar las Fuerzas Armadas (FFAA).

“Dijeron que el apostadero se iba a instalar en Colorado Barra antes que el año terminara, en una propiedad con casa del señor Darío Munguía (alcalde de Tela), pero no fue así, solamente son excusas”, confió una fuente del CIAT que pidió omitir su nombre para evitar persecusión, debido a la división interna en el mismo organismo ambiental.

De hecho, HONDUDIARIO conoció que después de la primera entrega de agosto en la que se expuso la situación de Punta Izopo, afloraron aún más las diferencias en el CIAT.

Se solicitaron a varios actores del CIAT fotografías y evidencias de los avances para poner apostadero militar en Punta Izopo y dijeron que no se tomaron gráficas durante las giras.

“Hace unas semanas estuvieron los militares en la zona, pero fueron retirados por las inundaciones de las últimas tormentas (ETA y IOTA). La casa donde ellos iba a estar se la llevó completa ETA”, excusaron en el CIAT.

Para confirmar o descartar el funcionamiento del apostadero militar en Punta Izopo, se acudió en inicios de este mes a la oficina de ICF en Tela y aparentemente no estaba su coordinadora, Alba Ocampo, y tampoco demás personal.

 Sergio Martínez, coordinador de Aéras Protegidas para el Litoral Atlántico en ICF, confirmó que aún no se instaló el destacamento pero dejó entrever que si hay avances para  lograrlo en 2021.

“Las giras que hicimos fueron para reconocer sitios, no se ha construido nada, solo se identificaron lugares y creo que por mientras iban alquilar una casa para que allí funcione el destacamento”, contó.

Sobre la contratación de guardaparques, Martínez manifestó que las emergencias por COVID-19 y los ciclones tropicales pusieron cuesta arriba todo, pero ellos como ICF buscan alternativas.

“Está situación del COVID-19 y de las tormentas ha hecho que el gobierno priorice los fondos para las emergencias y la contratación del personal de primera línea. Pero vienen unos proyectos y pueda ser que se contraten algunos guardarecursos. Hemos hecho varias gestiones para la identificación de fondos”, arguyó.

 Año 2021, momento para lograr consensos:

En septiembre de 2021, la prensa local de Tela exigió al CIAT que se les ofreciera una gira en Punta Izopo para conocer la devastación que había advertido HONDUDIARIO, pese a la negativa la actividad se programó.

Debido a la “falta de coordinación”, la actividad no pudo celebrarse en los límites del río Plátano, porque líderes garífunas de la comunidad Triunfo de la Cruz adujeron que el Comando de Apoyo al Manejo de Ecosistemas y Ambiente (C9) y tampoco el ICF les avisó sobre la gira.

“Como comunidad tenemos que ponernos de acuerdo con las autoridades y acompañar esas inspecciones. Todas las cosas tienen un remedio y en una segunda oportunidad, ojalá que sea lo más pronto posible, podamos coordinar, pero queremos que las cosas se hagan con respeto”, manifestó César Benedith, presidente interino del patronato en Triunfo de la Cruz.

“¿Está en discusión un nuevo plan de manejo, con quiénes? No lo conocemos, por eso presentaremos una propuesta al Estado y no ellos a nosotros. No aceptaremos que nos traigan un plan de manejo para solamente validarlo. Vamos a trabajar en esta propuesta a medida vayamos solucionando algunos casos. Vamos a hacer lo necesario y si hay diálogo las cosas se pueden”, añadió.

Para Ana Rivera, diputada por Atlántida, en 2021 se deben retomar las mesas de trabajo para que las comunidades y especialmente Triunfo de la Cruz sea una pieza clave en la protección del Parque Nacional Punta Izopo.

“Las mesas serían esos espacios para entender que tenemos objetivos y problemáticas en común, tanto la comunidad, autoridades y la sociedad civil que salvaguardan los recursos. Sería bueno escucharnos, necesitamos ser flexibles de todos lados porque las comunidades dicen que se quieren imponer planes de manejo y los comanejadores dicen que se necesitan para proteger”, propuso.

“Al final el proceso de destrucción de nuestros parques no se detiene, ojalá hayan entendimientos”, agregó.

Además, la parlamentaria pidió a la Comisión Especial de Medio Ambiente que dictamine la iniciativa que introdujo para intervenir con militares el santuario y reducir la deforestación.

“No hay voluntad política para dictaminar este proyecto… la iniciativa está dormida. Yo esperaría que también las municipalidades de Tela, Arizona y Esparta pudieran trabajar mancomunadamente en la protección de la naturaleza. Parece que a ellos también los dividen los colores políticos”, lamentó.

La iniciativa de Rivera fue presentada en las sesiones virtuales del Congreso Nacional, este año, y además de la intervención militar para las áreas protegidas de Tela pide que se aumente el presupuesto para la educación ambiental y la inversión en comunidades.

Por su parte, Nelbin Bustamante de PROLANSATE, vocero del CIAT, adelantó que la instalación del apostadero militar será retomada en los próximos días.

“En enero se va continuar con el proceso para construir el apostadero, ahora en Hicaque (Arizona)”, anunció.

“La casa donde se iba a instalar el destacamento en Colorado Barra (Esparta), se la llevo completa la tormenta ETA”, agregó y esto coincide con la versión de otros actores del CIAT.

Sobre la llegada de los guardaparques, Bustamante es optimista y dijo que ICF y PROLANSATE ya tuvieron acercamientos con la Mesa de ONG’s Comanejadoras de Áreas Protegidas de Honduras (MOCAPH) para establecer convenios y que sea una realidad.

“MOCAPH manejará el programa de guardarecursos y la bahía de Tela está priorizada para el otro año, no se contrataron este año porque iban a quedar en el aire después de un par de meses. La idea es contratarlos a ellos por unos 10 meses para capacitarlos y profesionalizarlos”, detalló.

“El Cuarto Batallón de Infantería y el Comando C9 han insistido en el tema del apostadero y ver cuándo se pueden instalar y llegar. Ya hablamos y ahora mejor dedicaremos esfuerzos para construir en Hicaque (Arizona) y no Colorado Barra”, concluyó.

Jhonny Fino, gerente de la Unidad Municipal de Ambiente (UMA) en Arizona, celebró que el CIAT y el Comando C9 puedan instalar el apostadero en Hicaque, comunidad donde hay mucha agricultura expansiva y ganadería, en perjuicio de muchos humedales.

Pero recomendó que a futuro se debe poner el otro destacamento militar en Colorado Barra, para que el Parque Nacional Punta Izopo sea custodiado por tierra y agua.  “Por el mar es más cerca hasta para ir a monitorear Zambuco”, opinó.

Hace unas semanas, se visitaron las llanuras bajas de Hicaque y el cultivo de palma aceitera sigue en terrenos donde no regularizados, que hace un tiempo eran pantanos y fueron secados.

En septiembre de 2020, el Comité Nacional de Humedales de Honduras (CNHH) envió un manifiesto a la Secretaría de la Convención Ramsar referente a la problemática de Punta Izopo.

El Despacho de Ramsar se encarga de la coordinación de las actividades corrientes de dicho tratado, tiene su sede en la misma oficina de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en Gland, Suiza.

La Dirección de Biodiversidad (DiBio) de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (MiAmbiente) divulgó el pronunciamiento del CNHH, que recogió gran parte de los reportajes de Hondudiario.

Se conoció que MiAmbiente iba a mandar inspectores y técnicos a Punta Izopo para constatar la gravedad de la situación, pero 2020 terminó y nunca llegaron, confirmaron desde el CIAT.  Fotos/Andrés Matute/ Especial Josué Quintana Gómez/ Hondudiario.

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