Golfo de Fonseca, un vital santuario para las aves playeras de América

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*** Más de 17,000 pájaros de 99 especies fueron registrados en las fincas dedicadas al cultivo de camarón en Choluteca, durante el reciente Conteo Trinacional del Golfo de Fonseca.

Por: Josué Quintana Gómez

Choluteca, Honduras

Pese a los múltiples impactos de la actividad humana en los ecosistemas marino-costeros del Golfo de Fonseca, miles de pájaros playeros y acuáticos del continente americano aún llegan a este santuario en el Pacífico centroamericano, que a futuro podría convertirse en un gran destino para el aviturismo.

Las aves playeras y acuáticas (migratorias) vuelan hasta los lodazales costeros y fincas camaroneras para alimentarse, además, les atrae la estabilidad climática, explica Oliver Komar, presidente de la Asociación Hondureña de Ornitología (ASHO – AvesHonduras).

«Es posible que algunas actividades de las camaroneras hayan aumentado la disponibilidad de alimento, aún no tenemos esto claro, pero lo que hemos visto es que las grandes empresas no dañan a los pájaros, a veces los espantan, pero lo importante es que respetan sus vidas», asegura el científico.

«Lo más interesante es que las empresas camaroneras empiezan a darse cuenta que sus instalaciones proporcionan buenos hábitats a las aves playeras y eso es importante porque ellas migran desde Sudamérica hasta Norteamérica, incluso algunas llegarán hasta las orillas de Ártico para reproducirse», añade.

Seguimiento a los pájaros playeros

La semana pasada, equipos de científicos y fotógrafos en Honduras, El Salvador y Nicaragua, celebraron el Conteo Trinacional de Aves Playeras 2021, que se celebró en camaroneras de los tres países.

Voluntarios de la ASHO – AvesHonduras dedicaron 22 horas-equipo al conteo y recorrieron unos 83 kilómetros lineales a orillas de las lagunas (artificiales) camaroneras de Choluteca, al sur de Honduras, donde se observaron más de 17,600  pájaros.

Komar, también es docente en la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano, cuenta que se vieron, «bandadas de miles, una sola tenía más de 3,000 individuos. Es posible que algunas prácticas de las camaroneras ayuden a aumentar las poblaciones. Las aves playeras son una potencial atracción para los turistas por su conducta muy fascinante».

«En Honduras, tuvimos cuatro equipos y el conteo preliminar nos sugiere que vimos unos 17,635 pájaros y quizás solamente cubrimos un 20 por ciento de las camaroneras y áreas donde podemos encontrar aves en el Golfo de Fonseca. Se contaron 10,088 aves playeras de 20 especies. Además, otras 6,072 aves acuáticas de 33 especies», agrega el científico.

Las playeras incluyen especies «charadriformas» como chorlitos (plovers) y sandpipers, curlews, godwits ostreros y vuelvepiedras. Mientas que las especies acuáticas incluyen patos, cormoranes, pelícanos, garzas, cigüeñas, gaviotas y gaviotines (también conocidas como golondrinas del mar).

Komar resumió que en total, los cuatro equipos hondureños registraron 99 especies, entre playeras, acuáticas y de otras familias. Además, en Nicaragua hubo otros cuatro grupos que hicieron reccoridos por las camaroneras y en El Salvador uno.

Entre las especies con mayor cantidad de individuos en el conteo, destacan el playero semipalmeado (Calidris pusilla) pues entre los cuatro equipos contaron 6,937.

Otra ave que dejó números interesantes al Conteo Trinacional de Aves Playeras, fue el «soldadito» cuellinegro (Himantopus mexicanus), que según la ASHO – AvesHonduras ya tendría poblaciones residentes y esto podría deberse a la disponibilidad de sitios de anidación en los bordes artificiales construidos para la camaronicultura.

Entretanto, unos 764 playeros aliblancos (Tringa semipalmata) cerraron el podio de las especies con más individuos en la actividad, respecto a Honduras.

Golfo de Fonseca

Los equipos de la ASHO – AvesHonduras para el Conteo Trinacional de Aves Playeras fueron integrados por voluntarios del departamento de Atlántida, Islas de la Bahía, Francisco Morazán y Valle.

Los conteos en Honduras, Nicaragua y El Salvador fueron financiados con fondos del Servicio de Vida Silvestre de Canadá, a través de la organización estadounidense Manomet, que administra a la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras. Todos los datos del conteo serán compartidos en la plataforma eBird.

Sostenibilidad, por el bien de las personas y aves

Para el desarrollo de la industria camaricultora en Honduras, se impactaron unas 20,000 hectáreas de playones albinos (sin árboles), pero no todo es malo de acuerdo a Komar porque ahora son una fuente de alimento para los pájaros que migran entre Norteamérica y Sudamérica, y que llegan al Golfo de Fonseca.

Ante esto, para el directivo de la ASHO – AvesHonduras es necesario que la empresa privada vea en el aviturismo una nueva manera de generar empleos, conservar la fauna y propiciar el desarrollo sostenible. El involucramientos de guías, fotógrafos, ambientalistas y comunidades residentes en la zona sur será clave para la conservación de la fauna, especialmente los pájaros.

Las empresas camaroneras y turísticas de la zona, además, pueden acercarse a la ASHO – AvesHonduras apoyar proyectos de educación ambiental y el turismo de aves, entre otras actividades.

«Todos son bienvenidos a la organización, tenemos nuestras puertas abiertas y lo único que se necesita es que sientan pasión por la aves y hagan la donación anual de 500 lempiras», concluyó Oliver Komar, presidente de ASHO – AvesHonduras.

De acuerdo al Banco Central de Honduras (BCH), en 2020, la exportación de camarones aportó unos 245.1 millones de dólares a la balanza comercial. Esto posiciona a la industria entre las cinco más pujantes de Honduras.

Durante el recorrido se constataron algunos daños a los ecosistemas, ocasionados por la actividad humana, pero desde las granjas de arguyó que cumplen con todo el licenciamiento establecido por el gobierno.

“Antes pescábamos aquí con mi padre, la marea subía y llenaba todas lagunas y canales, con las camaroneras todo eso cambió.  Ahora traigo a mis hijos para tratar de pescar algo, pero no es lo mismo. Por eso les digo que de la pesca ya no se puede vivir y que sigan estudiando”, dijo un lugareño que se acercó a los observadores de aves durante uno de los recorridos.

Otra muestra de que la actividad humana puede ser aprovechada por la fauna está en el departamento de Valle, donde operan planteles para la extracción salina, que también albergan pájaros playeros y acuáticos. Fotos: Andrés Matute

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