Recuperar la capacidad de atención médica podría costar hasta una década en Honduras

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***Desgraciadamente, por la poca inversión en salud, el precio a pagar se está viendo reflejado en vidas de ciudadanos, pero muchos de ellos son parte del personal sanitario, que se enfrenta a la pandemia desde la primera línea de batalla.

Tegucigalpa, Honduras

Centroamérica es una región de contrastes y extremos, que de una u otra medida, sacan a flote los problemas estructurales que sufren los países de esta región.

En 2021, naciones como Honduras están sufriendo un rebrote de Covid-19 por diversas causas que la experta en salubridad para países en desarrollo, Karin Slowing analizó para Hondurdiario.com en una reciente conferencia en el marco de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP).

Slowing aseguró que, al principio de la pandemia, naciones como El Salvador, Guatemala y la misma Honduras tuvieron dos meses de ventaja sobre Europa o Estados Unidos, por lo que los contagios pudieron darse de manera diferente, aunque no garantiza que los resultados que vivimos a inicios de 2021 fueran distintos, por diversas razones.

“Los primeros dos meses del 2020 debieron ser para prepararse con la adquisición de pruebas, contratación de personal médico y compra de insumos de bioseguridad”, dijo Slowing.

La también doctora, quien estuvo a cargo de la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia de Guatemala (SEGEPLAN), no fue fatalista al decir que en Centroamérica se pudo hacer mejor todo, pues asegura que “la contención de la pandemia en todos los países fue raramente exitosa”.

El pago de la factura

Slowing vivió en Honduras a principios del primer periodo del mandatario Juan Orlando Hernández (2014-2018) y bajo su óptica, la reforma al sistema de salud hondureño impulsada por el presidente debilitó al mismo, ya que muchos servicios fueron inclinados a la tercerización, hecho que volvió, en muchos casos, difícil el acceso a la salud a miles de catrachos.

“En países como Honduras, no invertir en salud durante 25 años definitivamente pasa una factura, pues no se robusteció el sistema, y una escalada acelerada de contagios como la que presenciamos no debe ser sorpresa”, sentenció.

Desgraciadamente, el precio a pagar se está viendo reflejado en vidas de ciudadanos, pero muchos de ellos son parte del personal sanitario, que se enfrenta a la pandemia desde la primera línea de batalla.

Las consecuencias de la pérdida de médicos, enfermeras, operarios de sanatorios y demás personal de salud será grande si no se toman las decisiones correctas.

“Recuperar la capacidad de atención médica en el sistema de salud con especialistas tomará más o menos una década, y el errar en los planes de contención del virus, a largo plazo terminará siendo una especie de hara kiri para el sistema de salud”, vaticinó la salubrista.

La gerencia diagnóstica

Para expertos de la categoría de la guatemalteca, el mayor esfuerzo debió centrarse en la atención primaria para poder frenar la expansión del virus, pero la estrategia se llevó por caminos equivocados.

La gerencia diagnóstica es lo que los salubristas versados identifican como aquella estrategia que permite a los países la ampliación de su capacidad de diagnóstico temprano de los enfermos, situación que permite tener cifras reales del avance del SARS-Cov-2, principal problema de salud mundial en estos momentos.

“Debe revisarse el protocolo de testeo y rastreo de casos; incluso, debe haber descentralización de la toma de pruebas”, añadió la galena.

Para revertir detener la acelerada propagación del nuevo Coronavirus, países como Honduras deben intensificar sus programas de vigilancia epidemiológica, es decir, que habría que reactivas las brigadas de profesionales de la salud que van a los barrios, comunidades del interior y sitios recónditos a buscar a los contagiados.

“Cuanto no tenemos clara la importancia de una buena estrategia de diagnóstico, es bien difícil tomar buenas decisiones a ciegas”, sentenció Slowing.

Medidas de orden público

A mediador de marzo, Honduras decretó un confinamiento total de sus más de 9.2 millones de habitantes, lo que paulatinamente se fue flexibilizando, al punto que, a inicios de 2021, la circulación ha sido restringida únicamente entre las 9:00 de la noche y las 5:00 de la mañana.

En el análisis de la doctora, la decisión de restringir la circulación de personas ayuda a detener el avance de la enfermedad, pero más que esto, este tipo de determinaciones son efectivas si son consideradas para ganar tiempo y “re equiparse” en la “guerra” contra el virus.

“La restricción del tránsito, límites en los horarios y demás, ayudan a mitigar la expansión, pero vemos una realidad que golpea a nuestros países, y es que, en Estados con capacidades de ejecución débiles, es bien difícil tener efectividad en el cumplimiento de medidas que impactan en la vida socio-económica”, puntualizó la médica.

Una de las primeras medidas tomadas por casi todos los gobiernos de los países del mundo fue la del cierre de los aeropuertos, que para los entendidos es correcto, pero para América Central era poco efectivo hacer estos cierres sin pensar en los migrantes.

De acuerdo con datos del Observatorio de las Migraciones Internacionales en Honduras (OMIH), cerca de 100 mil compatriotas emprenden anualmente la travesía con destino hacia Estados Unidos, circunstancia que hace casi imposible mapear el desplazamiento del Coronavirus en la región por la clandestinidad con la que se mueven nuestros migrantes.

Honduras ronda los 150 mil casos de Covid-19 a principios de febrero y las esperanzas de acabar con el progreso de la infección de personas y comenzar la recuperación de la economía está cifrada en la obtención de una vacuna, que hasta ahora está siendo aplicada masivamente en de primer mundo. Hondudiario

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