La frágil recuperación económica frenada por la pandemia del covid-19 y la guerra en Ucrania

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Una frágil recuperación económica frenada en el contexto de la pandemia de COVID-19 a causa de la guerra en Ucrania, una reflexión objetiva de analistas  del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.

En medio de tensiones inflacionarias, la ONU revisa a la baja su previsión de crecimiento global para este 2022,  La guerra en Ucrania ha frenado la frágil recuperación económica que partía de la pandemia y que está provocando una devastadora crisis humanitaria en Europa, elevando los precios de los alimentos y las materias primas en un entorno exacerbado por las presiones inflacionarias a nivel global, indica la última previsión de la Organización de las Naciones Unidas.

Según el informe sobre la Situación y perspectivas de la economía mundial (WESP) a partir de mediados de 2022, se prevé ahora que la economía mundial crezca solo un 3,1 % en este año, bajando de la previsión de crecimiento inicial del 4,0 % comunicado en enero, también del presente año.

Se prevé que la inflación mundial crezca hasta el 6,7 % en este 2022, el doble de la media del 2,9 % que se dio durante la década 2010-2020, con un aumento acentuado tanto en los precios de los alimentos como de la energía.

Las revisiones a la baja para las previsiones de crecimiento son generalizadas, e incluyen tanto a las mayores economías mundiales: EE. UU., China y la Unión Europea, como a la gran mayoría del resto de economías de países desarrollados y en desarrollo.

Estas perspectivas de crecimiento se ven empeoradas concretamente en los países en desarrollo que importan materias primas, acentuadas, a su vez, por un aumento en los precios para la energía y los alimentos. Los pronósticos se ven agravados por una inseguridad alimentaria acuciante, especialmente en África.

“La guerra en Ucrania, de modo generalizado, está en la actualidad generando una crisis que también se acompaña de un efecto devastador en los mercados energéticos a nivel global, interrumpiendo los sistemas financieros y acentuando las propias vulnerabilidades extremas dentro del mundo en desarrollo», afirma António Guterres, Secretario General de ONU.

También añade: «Es necesaria una actuación rápida y decisiva para garantizar un flujo constante de los alimentos y la energía en los mercados abiertos, mediante el levantamiento de las restricciones a la exportación, la asignación de excedentes y reservas a aquellos que lo necesiten y sin dejar de abordar el problema del aumento en los precios para atenuar la volatilidad de los mercados».

Situación y perspectivas de la economía mundial a mediados de 2022 Comunicado de prensa Retenido hasta el 18 de mayo de 2022, 12 del mediodía en horario del este de EE. UU. Previsiones en la Unión Europea Además de la trágica pérdida de vidas humanas y su incipiente crisis humanitaria, la guerra está significando un perjuicio enorme, no solo para las economías de la Federación Rusa y Ucrania, sino también para sus economías vecinas en Asia central y Europa, incluida la Unión Europea.

El rápido incremento en los precios energéticos representa, en términos comerciales, un fuerte impacto negativo para la Unión Europea, que en 2020 importó el 57,5 % de su energía total para el consumo.

Las previsiones de crecimiento para la economía de la Unión Europea se han visto deterioradas de forma importante, ya que se prevé que su PIB crezca solo alrededor de un 2,7 % para 2022, en lugar de la anterior previsión del 3,9 % indicada a principios de este año.

Dado que la Federación Rusa se encargaba de suministrar casi un 25 % de la energía consumida en Europa en 2020, la repentina parada en el suministro de petróleo y gas natural desde este país posiblemente haga aumentar todavía más la subida en los precios de la energía y llegue a exacerbar las presiones inflacionarias.

Los Estados miembros de la UE en la Europa del Este y la región del Báltico se están viendo afectados de forma clara debido a que ya muestran unas tasas de inflación bastantes superiores a la media europea.

Previsiones para los países en desarrollo y para los menos adelantados La elevada inflación actual reduce los ingresos reales en los hogares, en particular, dentro de los países en desarrollo, donde encontramos una pobreza mucho más patente, la subida de los salarios permanece estancada y, además, se pone límites a medidas fiscales que alivien el impacto de la subida tanto en los precios del petróleo como de los alimentos.

La subida de los precios en los alimentos y la energía está provocando efectos demoledores en el resto de la economía y llega a plantear un problema adicional respecto a una recuperación inclusiva dado que afecta desmesuradamente a los hogares con rentas bajas que destinan una parte más importante de sus ingresos a productos alimentarios.

El endurecimiento monetario en los EE.UU. también está destinado a incrementar los costes en préstamos y a agravar las diferencias en financiación dentro de los países en desarrollo, donde se incluyen a los países menos adelantados. Una condiciones financieras externas más estrictas afectarán negativamente en las previsiones de crecimiento, en especial para los países con una elevada exposición a los mercados globales de capital que se enfrenten a un riesgo de impagos o a potenciales dificultades por endeudamiento.

“Los países en desarrollo necesitarán estar preparados ante el impacto de un endurecimiento monetario agresivo impuesto por la Reserva Federal a fin de poder desplegar las medidas adecuadas y macroprudenciales que detengan las salida imprevista de capitales y estimulen inversiones rentables», comentó Hamid Rashid, Jefe de la Subdivisión de Vigilancia Económica Mundial perteneciente al Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de la ONU, y responsable principal del informe.

Situación y perspectivas de la economía mundial a mediados de 2022 Comunicado de prensa Retenido hasta el 18 de mayo de 2022, 12 del mediodía en horario del este de EE. UU. Un reto para la acción por el clima La guerra en Ucrania se produce justo cuando las emisiones de CO2 globales alcanzan un nuevo máximo. Con la subida de los precios de la energía, el conflicto afectará de forma significativa a los esfuerzos para gestionar la emergencia climática que nos atañe.

A medida que los países tratan de dilatar sus reservas de energía en mitad del aumento en los precios del petróleo y el gas, la producción de combustibles fósiles es posible que aumente a corto plazo. Los elevados precios del níquel y otros metales pueden afectar negativamente a la producción de vehículos eléctricos, mientras que la subida en los precios de los alimentos puede limitar el uso de los biocombustibles.

“Sin embargo, los países también pueden abordar estos problemas de seguridad alimentaria y energética que la propia crisis ha sacado a la luz, si comienzan a acelerar la adopción de las energías renovables y aumentan sus eficiencias, así, reforzarían su acción contra el cambio climático», pone de relieve Shantanu Mukherjee, Director en la ONU del DAES para Políticas y Análisis Económicos. /ONU

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