EEUU finalizó el Título 42, norma que permitía la expulsión de migrantes por salud pública

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*** El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, advirtió que “las fronteras no están abiertas” y quienes lleguen sin utilizar una vía legal serán considerados no aptos para pedir asilo. 

Tegucigalpa, Honduras.

El Título 42, la norma que en Estados Unidos permitía la expulsión de migrantes por motivos de salud pública, llegó a su fin este jueves a las 21:59, hora local de El Paso (Texas), donde las autoridades estatales y federales activaron sus respectivos protocolos ante un mayor flujo de personas en la frontera con México.  

Decretado durante la Administración del expresidente Donald Trump (2017-2021), fue elogiado por los republicanos y mantenido por Joe Biden. Su levantamiento ha desatado rumores y una nueva batalla política entre progresistas y conservadores. 

En la práctica se utilizó casi 2,8 millones de veces para expulsar a migrantes al impedirles pedir asilo. 

Mediante un video publicado en redes sociales y dirigido a quienes intenten cruzar de forma ilegal, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, expresó que “las fronteras no están abiertas”. “A partir de esta noche, las personas que lleguen a la frontera sin utilizar una vía legal serán consideradas no aptas para pedir asilo. Estamos preparados para procesar humanamente y expulsar a las personas que no tengan una base legal para permanecer en EEUU”, sentenció Mayorkas. 

También advirtió sobre las medidas que entrarán en vigor con la nueva política migratoria, una revisión del Título 8 que estaba vigentes antes de la pandemia, como por ejemplo la prohibición durante cinco años de solicitar asilo en Estados Unidos si se trata de reingresar en el país, además de unas potenciales consecuencias penales. 

Algunas personas intentaron cruzar hasta las últimas horas del día, con mayor o menor suerte. 

Unos 1.300 migrantes, entre ellos familias con niños pequeños, cruzaron a la altura de Ciudad Juárez, en México, pero la patrulla fronteriza estadounidense los interceptó, constató una periodista de la AFP. 

A la altura de Matamoros, otro periodista de la AFP vio maquinaria pesada estadounidense allanando el terreno para instalar alambradas, obligando a la gente a buscar tramos despejados. Un oficial de la patrulla fronteriza reconoció, horas antes de la medianoche, que ya no dejaban pasar a nadie. 

A partir de este viernes los migrantes que lleguen a la frontera quedarán a merced del Título 8, que ya se venía aplicando. 

A la medianoche entró en vigor la regla de presunción de “inelegibilidad” al asilo que lo supedita a dos condiciones: haber seguido las “vías legales” o haberlo pedido en un país de tránsito y haber sido denegado. 

Para seguir una “vía legal” el migrante puede acogerse a programas de reunificación familiar, a los permisos humanitarios para cupos de venezolanos, haitianos, nicaragüenses y cubanos, o bien tramitar sus solicitudes antes de llegar a la frontera mediante la aplicación móvil CBP One. 

En plena línea fronteriza entre Tijuana y San Diego, Steven Llumitaxi, un ecuatoriano de 21 años, mantiene “mucha fe” en que las autoridades migratorias lo dejen pasar con su esposa y su hijo de dos años. 

Dicen que tienen más prioridad los bebés”, declaró a la AFP en Tijuana, adonde fue trasladado por “coyoteros” que le cobraron 3.000 dólares por dar “el brinco” desde la frontera sur con Guatemala. 

Salvo excepciones, los migrantes serán expulsados a sus países de origen y en el caso de los cubanos, nicaragüenses, haitianos y venezolanos a México. 

Entre los migrantes que consiguen entrar, algunos duermen en la calle o en refugios abarrotados y otros contactan con amigos o conocidos para viajar a las ciudades donde les esperan. 

En Brownsville, una localidad estadounidense fronteriza, los nervios están a flor de piel. 

La venezolana Patricia Vargas llora sentada en el suelo. Ella consiguió cruzar, pero su familia no. 

Devolvieron a mi hijo a Monterrey. Me acaban de avisar. Éramos cinco en total y solamente pude pasar yo”, lamenta. “Ya no se puede pasar, como yo entré no se puede pasar. Ahora toca esperar que le funcione la aplicación”. 

El Ejército estadounidense apoyará las labores de vigilancia con 1.500 soldados en la frontera, Texas refuerzos de la Guardia Nacional y la ciudad de El Paso habilitó 4.500 camas para recibir a refugiados que hayan superado la selección rigurosa de la policía y ha colaborado plenamente con las agencias de seguridad para desalojar un campamento de migrantes que se instaló hace algunos días cerca de una iglesia en el centro de la ciudad. Infobae/Hondudiario  

 

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