El Sínodo pide un mayor estudio sobre diaconisas, celibato y no menciona personas LGTBIQ

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*** El documento fue aprobado por más de dos tercios de la asamblea, pero justo los puntos sobre estudiar el diaconado para las mujeres y el de poder abrir a eliminar el celibato en algunas circunstancias fueron los que más votos en contra recibieron.

Tegucigalpa, Honduras

El documento final del Sínodo, la asamblea de obispos y laicos reunidos este mes, aplazó para un mayor estudio, y poder así hacer propuestas en la sesión final de octubre de 2024, los temas más divisivos y controvertidos: como el diaconado femenino, el celibato o cómo abordar el tema de la acogida a las personas de “diferentes orientaciones sexuales”, pues en el texto se decidió no utilizar “personas LGTBIQ”.

El documento fue aprobado por más de dos tercios de la asamblea, pero justo los puntos sobre estudiar el diaconado para las mujeres y el de poder abrir a eliminar el celibato en algunas circunstancias fueron los que más votos en contra recibieron.

No se esperaban decisiones en esta fase de la asamblea en la que se abordaron temas para el futuro de la Iglesia, pues queda un año de debates en las diferentes diócesis de todo el mundo y una nueva reunión en octubre del año que viene, pero la sensación es que en las cuestiones más controvertidas ha continuado la división y no se han llegado a acuerdos por lo que se ha pedido tiempo de estudio, aunque tampoco se ha cerrado por el momento la puerta.

“Hay un camino por hacer, queda un año. El Sínodo no acaba aquí”, dijo el secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech, en una rueda de prensa sobre los numerosos interrogantes propuestos en el texto final.

En el documento final ha desaparecido toda referencia a la nomenclatura “LGTBIQ”, que era la utilizaba en el texto de base para los trabajos y que nacía de las peticiones de los fieles de todo el mundo, y se ha preferido hablar de la acogida de las personas con varias “orientaciones sexuales”.

El Vaticano acogió desde el 4 de octubre esta reunión, de las más importantes de la Iglesia, para reflexionar sobre temas sobre su futuro y a la que asistieron 464 participantes, 364 con derecho a voto y por primera vez personas laicas y entre ellas 54 mujeres, mientras que dos tercios eran obispos, que hasta este Sínodo eran los únicos que podían votar.

Mayor poder a las mujeres y estudiar el diaconado femenino

Y la presencia de religiosas y laicas se ha hecho notar, ya que el apartado dedicado a la presencia y misión de las mujeres en la Iglesia es mucho más contundente, aunque también ha desaparecido cualquier referencia a la posibilidad del sacerdocio.

Y sobre “nuevos ministerios”, que puedan ejercer también las mujeres, o el llamado diaconado femenino, debido a las divisiones se ha preferido pedir “que se continúe el estudio” y las conclusiones se lleven a la sesión final.

Entre las cuestiones que deben abordarse en el futuro, se expresa “la exigencia de un mayor reconocimiento y valorización de la aportación de las mujeres y de un aumento de las responsabilidades pastorales que se les confían en todos los ámbitos de la vida y la misión de la Iglesia” y también acabar con las discriminaciones económicas y un lenguaje más inclusivo.

El Sínodo pide profundizar la obligación del celibato 

Otra de las cuestiones abordadas, pero postergadas, es la del celibato. Pues aunque en el documento se destaca que “todos aprecian su valor profético y el testimonio de identificación a Cristo; pero algunos se preguntan si su adecuación teológica con el ministerio sacerdotal debe traducirse necesariamente en una obligación disciplinar en la Iglesia latina, especialmente allí donde los contextos eclesiales y culturales lo hacen más difícil”.

“Es un tema no nuevo, sobre el que hay que profundizar”, concluye sin cerrar la puerta.

Al respecto de la formación de seminaristas se recomienda “profundizar en la educación afectiva y sexual para apoyar su maduración afectiva”.

Mayor estudio sobre orientación sexual y desaparece LGTBIQ

“De distintas maneras, las personas que se sienten marginadas o excluidas de la Iglesia por su situación matrimonial, su identidad y su sexualidad también piden ser escuchadas y acompañadas, y que se defienda su dignidad”, se lee en el texto.

La propuesta que hacen desde el Sínodo es que “escuchar es un requisito previo para caminar juntos en busca de la voluntad de Dios” y “que los cristianos no pueden faltar al respeto a la dignidad de ninguna persona”.

Pero, mientras que en el texto inicial de trabajo se hacía referencia a la acogida a las personas LGTBIQ, en el documento final desapareció esta nomenclatura por petición de algunos de los participantes.

En el documento también se confiesa que “algunas cuestiones, como las relacionadas con la identidad de género y la orientación sexual, el final de la vida, las situaciones matrimoniales difíciles y las cuestiones éticas relacionadas con la inteligencia artificial, son controvertidas no sólo en la sociedad, sino también en la Iglesia, porque plantean nuevos interrogantes”.

Y por tanto, se afirma que “se requiere un perfeccionamiento y un estudio más profundo” y “es importante tomarse el tiempo necesario para esta reflexión e invertir en ella nuestras mejores energías, sin ceder a juicios simplificadores que hieren a las personas y al Cuerpo de la Iglesia”. EFE

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