Los republicanos controlarán la Cámara Baja desde enero

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***Los republicanos tomarán en enero el control de la Cámara de Representantes y pondrán obstáculos a la agenda legislativa del presidente Joe Biden. 

Tegucigalpa, Honduras

El Partido Republicano sumó este miércoles el escaño que le faltaba para conquistar la mayoría de la Cámara Baja al sumar el número mágico de 218. A falta de definirse aún el resultado de seis circuitos, ya con este estrecho margen los conservadores tendrán suficiente capacidad para dificultar la agenda legislativa del presidente Joe Biden a partir de enero, cuando comience la nueva legislatura.

Pese al decepcionante desempeño electoral ante la expectativa de una ‘ola roja’, el Partido Republicano seguirá teniendo un poder importante durante los dos años que le restan a Biden. Los conservadores tomarán el control de comisiones clave, lo que les permitirá dar forma a la legislación y poner en marcha investigaciones sobre el presidente, su familia y el gobierno.

Lo sabe muy bien Kevin McCarthy, nominado este martes por sus pares para ser el líder de su partido en la Cámara Baja. «Los estadounidenses están listos para una nueva dirección, y los republicanos de la Cámara de Representantes están listos para cumplir», dijo poco después de que varios medios proyectaran la victoria de un candidato que les garantiza la mayoría..

«La era del gobierno unipartidista de los demócratas en Washington ha terminado», sentenció McCarthy cuando fue nominado por sus compañeros de partido. «Washington tiene ahora un control y un equilibrio».

Biden afirma estar «listo para trabajar con los republicanos de la Cámara de Representantes para obtener resultados para las familias trabajadoras».

Aunque los republicanos han ganado el control mayoritario, tendrán poco espacio para maniobrar o hacer tratos con las diversas facciones del partido porque se necesitarán prácticamente todos los votos para tratar de mover su agenda.

Hasta dónde pueden avanzar los republicanos en la Cámara Baja

El nuevo Congreso que comenzará actividades en enero estará por lo tanto dividido, con los demócratas al frente al Senado -que desempeña un papel clave, por ejemplo, en la confirmación de cargos gubernamentales- y los republicanos liderando la Cámara de Representantes, que controla todo lo relativo a legislación fiscal y presupuesto.

Los conservadores tomarán probablemente el control de los comités clave y tendrán ahora un amplio poder de citación para iniciar investigaciones sobre la administración Biden, así como los negocios en el extranjero del hijo del presidente, Hunter Biden.

Algunos de los legisladores más radicales han planteado la posibilidad de someter a Biden a un juicio político, aunque sería mucho más difícil para el partido lograr eso con una escasa mayoría.

En previsión a lo que ya han asomado algunos legisladores republicanos, la Casa Blanca comenzó a hacer planes hace meses para nhacer frente a la ofensiva de investigaciones republicanas, contratando al abogado Richard Sauber como «consejero especial del presidente» para supervisar la respuesta a las citaciones y otros esfuerzos de supervisión, reporta The New York Times.

Durante la campaña electoral los candidatos republicanos prometieron reducir los impuestos y reforzar la seguridad fronteriza. También podrían retener la ayuda a Ucrania en su lucha contra la guerra con Rusia o utilizar la amenaza de impago de la deuda nacional como palanca para conseguir recortes en el gasto social y en las prestaciones sociales, aunque todos estos objetivos serán más difíciles dado lo precaria que puede ser su mayoría.

También existe la posibilidad de que se produzca un caos legislativo. La dinámica da esencialmente a un miembro individual una enorme influencia sobre lo que sucede en la cámara. Esto podría llevar a circunstancias particularmente complicadas para los líderes del Viejo Gran Partido cuando traten de ganar apoyo para las medidas de aprobación obligatoria que mantienen al gobierno financiado o elevan el techo de la deuda.

«En el próximo Congreso, los demócratas de la Cámara Baja continuarán cumpliendo un papel principal para apoyar la agenda del presidente Biden, con una fuerte influencia sobre la escasa mayoría republicana», dijo la actual presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

El ‘cortafuegos’ demócrata en el Senado

La otra dificultad es que cualquier proyecto de ley que salga de la Cámara de Representantes podría tener grandes dificultades en el Senado, donde los demócratas ganaron el sábado una mayoría también mínima.

El partido de Biden volteó un escaño clave en el Senado en Pennsylvania y mantuvo dos más en los estados disputados de Arizona y Nevada, dándoles a los demócratas una mayoría inexpugnable en la cámara alta con 50 escaños más el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris.

La segunda vuelta de las elecciones al Senado en Georgia, previstas para el día 6 de diciembre, podría hacer que los demócratas mejoren su mayoría en la cámara alta.

El control demócrata del Senado garantiza que cualquier iniciativa que impulse McCarthy y los republicanos probablemente topará con un muro en la Cámara Alta, con pocas probabilidades de prosperar.

El senador Chuck Schumer, líder de la mayoría demócrata, ha calificado el Senado de «cortafuegos» contra las prioridades de los conservadores.

Con un Senado bajo control demócrata, Biden podrá seguir confirmando los nombramientos de su gabinete y del poder judicial, incluidas las posibles vacantes en la Corte Suprema.

Contar con la Cámara Alta será de gran ayuda para el presidente Biden en los dos últimos años de su mandato que probablemente tendrán una dimánica muy diferente a la vista hasta ahora.

Biden dijo que las elecciones de mitad de período demuestran que los votantes quieren que demócratas y republicanos encuentren formas de cooperar y gobernar de manera bipartidista, pero también señaló que los republicanos no lograron el aumento electoral por el que habían apostado y prometió: «No voy a cambiar nada de manera fundamental».

Facciones dentro del propio Partido Republicano

McCarthy tendrá un problema adicional: para suceder a Pelosi en la presidencia de la Cámara Baja deberá ganarse el voto de la facción de nuevos congresistas, la mayoría de ellos apoyados por Trump, que han promovido la mentira sobre el inexistente fraude electoral generalizado en 2020.

Aunque el expresidente ha apoyado a McCarthy la relación entre ambos no ha sido estable. Ahora que Trump ha lanzado su precandidatura a la Casa Blanca para 2024, los republicanos reevalúan su relación con el exmandatario a quien responsabilizan como uno de los responsables del pobre resultado electoral del martes de la semana pasada.

El representante Matt Gaetz de Florida, estrecho aliado de Trump, ya ha hecho saber a McCarthy que se opondrá a su elección como presidente de la Cámara Baja en enero, agregando que había «una masa crítica» que tampoco lo secundará en el cargo.

«Para creer que Kevin McCarthy va a ser presidente de la Cámara de Representantes, tienes que creer que va a conseguir votos en las próximas seis semanas que no pudo conseguir en los últimos seis años», dijo Gaetz.

Es previsible entonces que el ala de extrema derecha del partido le exija concesiones a McCarthy a cambio de apoyar sus iniciativas legislativas. Univisión/Hondudiario

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