Nueva York abrirá centros de emergencia en carpas para hacer frente a ola de migrantes

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***A medida que llegaron a la ciudad esta primavera, la ciudad trató de hacerles un espacio en sus refugios para personas sin hogar. Pero los cupos disponibles no son suficientes, reporta el diario The New York Times este viernes.

Tegucigalpa, Honduras 

La ciudad de Nueva York ha comenzado a preparar centros de emergencia para atender a miles de inmigrantes que han llegado de otros estados y que buscan asilo en Estados Unidos.

El jueves la ciudad estimó que más de 10,000 extranjeros habían abarrotado los albergues que también son ocupados por miles de personas sin hogar que buscan la asistencia de las autoridades locales.

A medida que los inmigrantes de América Latina llegaron a la ciudad esta primavera, la ciudad trató de hacerles un espacio en sus refugios para personas sin hogar. Pero los cupos disponibles no son suficientes, reporta el diario The New York Times este viernes.

Expulsiones internas

En agosto, mientras el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, expulsaba a cientos de inmigrantes que llegaron a la frontera en busca de asilo, pasaron una primera entrevista de miedo creíble y las autoridades federales los procesaron y permitieron sus ingresos al país en espera que sus casos sean resueltos por jueces de inmigración, el alcalde Eric Adams abrió de inmediato nuevos refugios previendo una crisis.

Los esfuerzos del edil, sin embargo, no han sido suficiente. Los buses con inmigrantes siguen llegando y no hay cupos disponibles para atenderlos a todos bajo condiciones humanas.

Por esta razón, Adams dijo el jueves que la ciudad abriría centros de emergencia para albergar temporalmente a los recién llegados, incluidas varias tiendas de campaña.

Los centros de alojamiento son del tamaño de hangares para aviones parecidos a cuarteles móviles, donde serán alojados temporalmente inmigrantes adultos solteros. Uno de los centros será erigido en un área del Bronx, dijo el periódico.

Números en aumento

Los reportes indican que la población del principal sistema de refugios para personas sin hogar de la ciudad de Nueva York está aumentando más rápido que en cualquier otro momento reciente. Desde mediados de mayo, los registros muestran que ha aumentado más del 25%, a casi 58.000, dice The New York Times. Y agrega que en el pasado se necesitaban años para que se produjeran aumentos tan grandes como el que se observa este año.

Solo en la última semana, la población de refugios ha crecido en más de 2,200, añade.

El alto número de inmigrantes que llega a la ciudad, además, obliga a la ciudad a enfrentar decisiones de cerrar algunos edificios utilizados para albergar a personas sin hogar, y obstáculos para abrir y operar refugios que han acosado a los alcaldes durante décadas.

Por su parte, la ciudad de Nueva York es la única en el país que está legalmente obligada a proporcionar un «derecho a un refugio» para cualquier persona que necesite una cama.

“Solidaridad y compasión”

A pesar de que la crisis aumenta y los recursos se vuelven cada día más limitados, Adams reiteró el jueves su posición de que la ciudad sigue siendo solidaria y comprensiva con los inmigrantes que están llegando, la mayoría expulsados en buses provenientes de Texas y Arizona, también gobernado por un republicano.

Un nuevo centro habilitado en la víspera en un área de manhattan será operado por Caridades Católicas de Nueva York y brindará apoyo a las personas y familias que hayan llegado a la Gran Manzana, a partir del 1 de enero de 2022, reportan medios locales.

“La ciudad y las organizaciones comunitarias, hemos estado trabajando las 24 horas para brindar asistencia a más de 11,000 personas que vinieron en los últimos meses”, ha dicho Adams. “Este centro de navegación de recursos ofrece vías para obtener atención médica, educación y servicios legales de inmigración”, indicó.

Abogados consultados por Univision Noticias reiteraron que uno de los principales problemas que enfrentan los migrantes expulsados de los estados del sur, tiene que ver con sus citas de inmigración.

“Tienen que revisar los documentos que les entregaron las autoridades federales y ver si tienen un citatorio en un estado diferente. Si es así, deben buscar ayuda legal para mover su caso a un tribunal u oficina cercana al lugar donde due enviado”, dice Alex Gálvez, quien ejerce en Los Ángeles, California. “Y no faltar a una sola cita, porque puede perder sus derechos de permanencia en Estados Unidos”.

Planean nuevos centros

La ciudad de Nueva York tampoco descarta la apertura de nuevos centros o albergues para refugiados en las próximas semanas. La municipalidad dijo que publicará información sobre sitios temporales en otros condados. Los centros servirán para alojar a familias que por ahora han sido enviadas bajo el cuidado del sistema de refugio de la ciudad y dejar espacios disponibles para personas en situación de calle que residen en Nueva York.

“A lo largo de la historia de la Gran Manzana, hemos recibido inmigrantes que, a cambio, han hecho de esta la ciudad más grandiosa del mundo”, dijo Manuel Castro, de la Oficina de Asuntos de Inmigrantes de la Alcaldía (MOIA).

“Continuamos honrando este legado reuniéndonos con estas familias. Los servicios estarán disponibles para los visitantes con cita previa. Las organizaciones comunitarias y los trabajadores sociales de los refugios programarán citas para los peticionarios de asilo”, agregó.

Enfermos y con miedo

A mediados de agosto Univision Noticias reportó que la mayoría de los inmigrantes expulsados por Texas en ese momento se encontraban infectados con COVID-19 y se hallaban enfermos con neumonía, afecciones cardíacas, deshidratados y fatiga crónica.

“Otros arribaron con mareos por falta de ingesta”, dijo en esa ocasión Yomari Peña, directora médica de SOMOS, organización de ayuda comunitaria que brinda asistencia gratuita a los inmigrantes enviados por Texas por orden del gobernador Greg Abbott.

“Varios tienen coronavirus y un 20% diría que tienen enfermedades infecciosas. Los enviaron sin provisiones alimenticias”, agregó. “Muchos llevaban meses tratando de llegar a Estados Unidos por lugares inhóspitos, zonas peligrosas donde aumenta la incidencia de infecciones como la tuberculosis o la neumonía adquirida en la comunidad. Y cuando les preguntamos ‘¿cuándo te hiciste la última prueba?’, responden que hace un año”.

Peña advirtió además que “Nueva York de por sí tiene una crisis de salud mental posterior a la pandemia, otra de personas sin casa y debemos asegurarnos que, al tener estas personas en nuestro estado no se va a agravar esta situación, pero para ello debemos establecer un plan para ayudar a estos inmigrantes para que de una manera legal puedan ser puestos en lugares seguros y dignos”.

La otra crisis

La crisis migratoria trasladada desde la frontera sur a Nueva York en una guerra de posturas migratorias entre republicanos y demócratas presiona además otra crisis que se agiganta con el paso de los meses.

The New York Times reporta que los migrantes llegaron en un momento en que la población de refugios de la ciudad “había caído a su nivel más bajo en una década. La baja se concentró en los albergues familiares. Pero que una moratoria de desalojo por la pandemia que duró dos años evitó que miles de personas perdieran sus apartamentos, y cuando la ciudad vio disminuir la necesidad de refugios familiares, los cerró”.

La moratoria terminó en enero y, a mediados de abril, las cifras comenzaron a aumentar de manera alarmante.

El periódico dijo que la Coalición para las Personas sin Hogar, una organización sin fines de lucro que monitorea las condiciones en los refugios por decreto judicial, notó el cambio e instó a la ciudad a ampliar la capacidad. “Necesitábamos que hubiera suficiente colchón en el sistema para acomodar a los nuevos participantes con muy poca antelación”, dijo Jacquelyn Simone, directora de políticas de la coalición.

La ciudad luchó por moverse lo suficientemente rápido. Durante al menos una noche de julio, algunas familias de migrantes durmieron en el suelo o en sillas en una oficina.

Los registros indican que la mayoría de los inmigrantes son familias con niños. La ciudad ahora se encuentra alquilando hoteles para ellos nuevamente.

La escasez de espacio se ve exacerbada por otro problema: a la ciudad le ha tomado más y más tiempo trasladar a las personas del refugio a la vivienda permanente. La duración promedio de estadía en un albergue familiar aumentó de 443 días en el año fiscal 2020 a 534 días en el año fiscal 2022. Univisión/Hondudiario

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