«Nunca habrá un buen momento»: Biden defiende su decisión de retirar las tropas de Afganistán

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***El presidente, Joe Biden, se dirigió a la nación este lunes por la tarde desde la Casa Blanca para hacer frente a las críticas de sus rivales y aliados políticos después de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán durante el fin de semana.

Tegucigalpa, Honduras

El presidente, Joe Biden, se dirigió a la nación este lunes por la tarde desde la Casa Blanca para hacer frente a las críticas de sus rivales y aliados políticos después de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán durante el fin de semana.

Funcionarios de la Casa Blanca discuten cómo Biden debería abordar el rápido ascenso al poder de los talibanes, explicó una fuente de la Administración a última hora del domingo, reconociendo que existe la sensación de que la sociedad estadounidense quiere escuchar al presidente.

«Nuestra misión sigue siendo la misma: evitar un ataque terrorista contra Estados Unidos», dijo Biden este lunes. «Como presidente estoy absolutamente enfocado en el reto que enfrentamos hoy no las amenazas de ayer. Hoy la amenaza terrorista ha hecho metástasis… Tenemos bases en varios países, pero no presencia militar. Quizá hagamos lo mismo en Afganistán».

«Respaldo totalmente mi decisión. Después de 20 años. Aprendí por las malas que nunca habrá un buen momento y retiré las fuerzas estadounidenses», continuó el presidente.

«Creo que es un error enviar fuerzas estadounidenses a hacer la tarea que las fuerzas afganas no pueden hacer». Biden dijo que Afganistán no había sido capaz de «unirse por el bien de su pueblo».

Sin embargo, aseguró que mantendrían una leve presencia, sobre todo diplomática. «Vamos a seguir defendiendo los derechos básicos en Afganistán, como en resto del mundo». Cómo exactamente Estados Unidos logrará eso sin presencia militar aún no está claro.

Respecto a la escalada de la violencia y la caída de varias ciudades clave al talibán, entre ellas la capital, Kabul, Biden dijo que «deja claro que ninguna presencia militar» podría arreglar los problemas del país. No le pediré a mis tropas que batalle la guerra civil de otro país». Aún así, dijo el presidente, «le dejamos claro al Talibán: si atacan o interrumpen nuestra operación nuestra respuesta será enérgica e inmediata».

Se esperaba que Biden permaneciera el lunes en la residencia presidencial de Camp David, donde pasó el fin de semana aislado de muchos de sus principales asesores y fuera de la vista del público. La única imagen pública de él el domingo fue una foto difundida por la Casa Blanca en la que se le veía en una mesa vacía de la sala de conferencias manteniendo una teleconferencia con su equipo de Seguridad Nacional.

Mientras tanto, los demócratas del Capitolio y los exfuncionarios del Gobierno de Barack Obama se unieron a los republicanos para criticar públicamente la gestión de la situación por parte de Biden.

Aunque la mayoría estaba de acuerdo con la decisión de retirar a las tropas, atacaron el fracaso del presidente a la hora de sacar del país a los miles de afganos que ayudaron a las fuerzas estadounidenses y evacuar a los ciudadanos estadounidenses antes de la llegada de los talibanes.

«Esta es una crisis de proporciones incalculables. Es un fracaso de la inteligencia», afirmó la representante Jackie Speier, demócrata por California, quien instó a Biden a dirigirse a la nación para dar explicaciones.

El estado de ánimo en la Casa Blanca se había vuelto más sombrío en la última semana, a medida que se hacía evidente que el Ejército afgano estaba siendo superado por los combatientes talibanes en todo el país, dijo una persona cercana. Aunque el resultado no era necesariamente inesperado, la rapidez con la que los talibanes tomaron el control fue una sorpresa, agregó.

«Ciertamente, la velocidad con la que cayeron las ciudades fue mucho mayor de lo que cualquiera anticipó, incluyendo a los afganos, incluyendo a muchos de los analistas» que monitorean la situación, dijo el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan el lunes en el programa TODAY de NBC.

Sullivan insistió en que Estados Unidos mantiene el rumbo y que las tropas estadounidenses no volverán a luchar contra los talibanes. «Creo que el peor escenario para Estados Unidos sería una circunstancia en la que estuviéramos añadiendo de nuevo miles y miles de tropas para luchar y morir en una guerra civil en Afganistán, cuando el Ejército afgano no estaba preparado para luchar por sí mismo», opinó.

Las acciones de la Casa Blanca durante el fin de semana demostraron lo desprevenidos que estaban los funcionarios por el rápido avance de los talibanes. En las últimas 72 horas, el número de militares estadounidenses sobre el terreno ha aumentado y se espera que en los próximos días alcancen los 6,000.

La embajada de Estados Unidos, que el Departamento de Estado había insistido el jueves en que permanecería abierta, fue totalmente evacuada el domingo por la tarde.

«Si se pregunta si la situación se ha deteriorado en Afganistán más rápido de lo que se había previsto y esperado no sólo por nosotros, por cierto, sino en general, creo que la respuesta a esa pregunta es innegablemente que sí», reconoció el lunes en la cadena MSNBC el asesor adjunto de Seguridad Nacional Jon Finer.

Los estrategas demócratas comenzaron a preocuparse por las consecuencias políticas durante el fin de semana. Las encuestas han mostrado que la mayoría de los estadounidenses apoyaban el plan de Biden de retirar las tropas cuando éste anunció la decisión en primavera. Pero ese sentimiento podría cambiar con las imágenes de la ascensión de los talibanes a pocas semanas del 20º aniversario de los atentados del 11 de septiembre.

Durante el fin de semana, un grupo de exfuncionarios de la Administración Obama criticó públicamente el manejo de la situación. Ryan Crocker, exembajador en Afganistán de Obama, dijo que el Gobierno ha tenido «una falta total de planificación coordinada, posterior a la retirada» y calificó la situación actual como una «herida autoinfligida».

El exdirector de la CIA, David Petraeus, que supervisó las fuerzas en Afganistán durante el Gobierno de Obama, aseguró que la toma de poder de los talibanes es «catastrófica» y un «enorme revés para la seguridad nacional». Además, advirtió que las cosas empeorarán mucho si Estados Unidos no cambia de rumbo.

Mientras ciudadanos estadounidenses eran evacuados por aire desde el techo de la embajada para dirigirse al aeropuerto de Kabul y abandonar el país en vuelos militares, la representante Debbie Dingell, demócrata por Michigan, comparó las escenas con la caída de Saigón, cuando los estadounidenses fueron rescatados en helicóptero desde la azotea de la embajada en 1975. Biden insistió la semana pasada en que no habría una situación en Kabul comparable a la de Saigón.

«Hoy se siente como la caída de Saigón, no voy a mentir», dijo Dingell.

En una declaración escrita el sábado, Biden dijo que centraba su atención en garantizar que los estadounidenses fueran evacuados del país de forma segura y en acelerar el proceso de obtención de visados para los afganos que ayudaron a Estados Unidos y que ahora son objetivos de los talibanes.

Pero mantuvo su decisión de retirar las tropas estadounidenses del país y de no entregar el conflicto a un presidente estadounidense por quinta vez consecutiva.

«Un año más, o cinco años más, de presencia militar estadounidense no habría supuesto ninguna diferencia si el Ejército afgano no puede o no quiere mantener su propio país», dijo Biden en el comunicado. «Y una presencia estadounidense interminable en medio del conflicto civil de otro país no era aceptable para mí», reiteró. Telemundo/Hondudiario

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