A los 16 años salió en busca del sueño americano, deportado y a los 37 años, busca retornar a México donde tiene un bebé

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*** Aspira regresar hasta México donde tiene una hija, pero tiene que pagar una multa por haber ingresado a ese país ilegal, para lograr su estadía, considerando que antes de ser deportado estuvo 6 meses preso.

Tegucigalpa, Honduras

“Mi casa no era digna, era de barro y tenía muchas goteras cuando llovía; era un infierno ya que nadie dormía porque se metía el agua y todo se mojaba, hasta que un día me cansé y decidí emprender ese viaje”, justificó “Javier” al recordar su historia de vida, cuando a los 16 años de edad emprendió el camino a los Estados Unidos, que terminó en “un sueño fracasado”.

Recordó además que en la aldea donde vivían, su madre vendía tortillas para el sustento familiar. “Pero eso no ajustaba para nada; Yo solo llegué hasta segundo grado y cuando iba creciendo hacia diferentes trabajos para apoyar en la casa, pero eso no era suficiente”.

El entrevistado, pidió no revelar su nombre por razones familiares y aceptó que en esta historia se le identificara como “Javier”, ahora de 37 años de edad, radicado en la capital hondureña, después de su fracaso migratorio, pero nacido en una aldea de la ciudad de Comayagua.

“Primero se fueron dos hermanos míos que actualmente viven en los Estados Unidos y luego salí yo, cuando tenía 16 años; unos familiares me mandaron 1,500 lempiras ya que para el año 2000 eso era lo que se gastaba. El camino fue difícil, ahí uno duerme en donde le agarra la noche”, refirió al recordar sus vivencias en sus intentos, considerando que lo hizo varias veces.

Indicó que logro llegar hasta México en 5 ocasiones, pero en una oportunidad vivió un percance en el tren de carga, conocido como “La bestia”, porque tuvo que lanzarse del mismo luego de que delincuentes se subieran e intentaran robarles todas sus pertenencias.

En esa ruta del tren; “Yo me amarraba con la faja, un lazo o con los cordones de los zapatos para asegurarme porque había gente que no amanecía con nosotros en el tren”.

“Cuando íbamos en el tren nos dicen que vienen hombres con machetes, que son mareros encima del tren asaltando a todos y cuando estábamos viendo el relajo nos tiramos estando el tren en movimiento y caímos en un pantano; a mí me llego el agua hasta el pecho y no me podía salir hasta que me enganché de una rama y así lo logre”, explicó evidenciando nostalgia.

Javier reveló que durante ese año estuvo trabajando en una ciudad de México por varios días pintando las barandas de un edificio, allí fue detenido por las autoridades migratorias y lo enviaron a la frontera con Guatemala donde estuvo encarcelado por 6 meses, donde esperó que las autoridades lo deportaran a Honduras.

En enero del 2019 decidió volver a México donde se quedó trabajando durante un año y medio como repartidor de alimentos conociendo en ese lugar a su actual pareja  que luego de meses de relación decidieron terminar ya que ella no quería venirse con él a Honduras pero que la noticia de que esperaban un bebé fue el punto clave para que retomaran su relación.

Actualmente “Mia” como se hace llamar la bebé  tiene un año y medio y es quien le ha facilitado su trámite para obtener la residencia en ese país, pero que antes debe pagar una multa por haber entrado de manera ilegal y que en unos 60 días tendría ese derecho, pero por falta de recursos económicos el trámite no lo ha completado pero que lo hará en los próximos meses.

Insistió que sus aspiraciones se mantienen, para retornar a México y encontrarse con su hija, considerando que en el país no encuentra oportunidades de trabajo, además su modo de vida se le complica aún más. APamela/hondudiario

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