Cifra histórica de migrantes desencadena una crisis migratoria en Honduras: MSF

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*** Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) atestiguan condiciones precarias y de hacinamiento lo que empeora su frágil estado de salud, en particular el de las niñas y niños que presentan diarrea aguda y fiebre alta. 

Tegucigalpa, Honduras

La crisis migratoria regional se intensificó en el último mes con más de 18,380 personas migrantes transitando en el municipio de Danlí, uno de los puntos fronterizos entre Honduras y Nicaragua, señaló este viernes la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).  

En la última semana, en el municipio de Danlí, ubicado a una hora de la frontera con Nicaragua, han transitado más de 18,380 personas migrantes, señaló MSF en un comunicado.  

La cifra histórica refleja una crisis migratoria inédita en la región. La alta concentración de personas en las inmediaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) y los campamentos improvisados como espacios gratuitos para pasar las noches mientras recuperan dinero, denotan una urgente necesidad de respuesta humanitaria.  

Según las cifras del INM, hasta principios de septiembre de 2023 han ingresado al país más de 257,885 personas de manera irregular al país, duplicando los números alcanzados en 2022. Este aumento del flujo migratorio tiene un impacto médico-humanitario que vulnera de distintas formas a las personas en movimiento.  

“Pese a la presencia de diferentes organizaciones humanitarias y a la respuesta gubernamental, la asistencia está siendo insuficiente para cubrir las múltiples necesidades médicas, económicas, de estancia y de agua y saneamiento de las personas que transitan por el país”, asegura Christoph Jankhöfer, coordinador de proyecto de MSF.  

En el Monumento a La Madre, un pequeño parque de la ciudad, las personas han comenzado a improvisar espacios de descanso con tiendas de campaña. Cada día cientos de personas están expuestas al sol, la lluvia y sin acceso a servicios básicos y sanitarios. Situación que vuelve más precaria su estancia en el país.  

“Llegamos hace cinco días a Honduras y hemos estado durmiendo aquí con lluvia y sol. Nuestro permiso especial de tránsito ya se venció, no logramos salir porque desde que pasamos por Nicaragua nos quedamos sin dinero. Allí (Nicaragua) nos salían personas armadas y nos decían que, si no pagábamos, no podíamos cruzar la frontera. Por eso seguimos acá, porque estamos ajustando el pasaje para continuar con nuestro viaje hasta los Estados Unidos”, explica Nanmalys, una migrante venezolana instalada en este campamento improvisado.  

“Es bien difícil porque no tenemos acceso a baños, usamos los espacios públicos y esto luego nos recae a nosotros, porque las personas locales no nos quieren más aquí. Y lo que nosotros queremos es simplemente seguir. Entre más rápido es todo, menos sufren nuestros hijos”, describe la mujer.  

Aumento de necesidades médicas  

Bajo el sol ardiente, las personas se organizan para avanzar y lograr obtener su permiso especial de tránsito. Paralelo a estas filas, el equipo de MSF inició con la atención médica. En la sala de espera de la clínica se escuchan llantos de menores, malestares y muchas personas se acercan a pedir agua potable. La deshidratación y el agravamiento del estado nutricional se comienza a evidenciar debido al aumento de las diarreas.  

Actualmente, el equipo de MSF está instalado a un costado de las instalaciones del INM en Danlí, ofreciendo atención médica, de salud mental, soporte social y promoción de salud.  

Hasta agosto de 2023, se han brindado más de 8,000 intervenciones de salud mental y más de 15,478 atenciones médicas. Las principales afectaciones, tanto en personas adultas como en menores de edad son diarreas agudas con y sin sangre, infecciones del tracto respiratorio superior, condiciones de la piel y tejidos blandos, entre otras.  

“Las personas no tienen acceso a agua potable por lo que frecuentemente beben agua de ríos contaminados. No existe un adecuado manejo de los alimentos que llevan consigo, y esto va desde una inadecuada higiene hasta el probable consumo de alimentos en descomposición o mal cocinados. A esto hay que sumarle el hecho de que estas personas no tienen donde bañarse, lavarse adecuadamente las manos o donde realizar sus necesidades fisiológicas. Todas estas últimas siendo probables causas de infecciones gastrointestinales en estos pacientes”, describe Luis Montenegro R., médico de las clínicas móviles de MSF.  

Menores de edad los más afectados  

Daviler, un joven venezolano, espera en la clínica de MSF para que a su hija de un año se le pueda brindar atención médica. La menor lleva enferma más de 5 días con diarrea aguda y mucha fiebre. “Se me enfermó en la selva y nos hemos quedado sin dinero porque nos lo quitaron todo en los otros países. Llevamos más de tres días en Honduras, es más tiempo para no darles comida a las niñas. Mi esposa pasa con muchos dolores de cabeza y en las noches se despierta porque sueña que sigue en la selva, que sigue en el río”.  

Así como él, muchas madres y padres han ingresado a la clínica de MSF para que sus hijos e hijas puedan recibir una atención médica y aliviar sus malestares. Las largas caminatas y el paso por terrenos hostiles suponen un riesgo físico muy elevado para estas personas como deshidratación, hasta heridas y laceraciones por caídas.  

“En las últimas semanas, una parte considerable de niños y niñas que acuden a consulta en nuestras unidades móviles por infecciones gastrointestinales poseen un pobre estado de hidratación lo que, en los casos más graves, podría atentar contra la vida de estos pacientes. Además, no tienen acceso a servicios de salud y la mayor parte del tiempo tienden a pernoctar en condiciones precarias y de hacinamiento lo que viene a empeorar considerablemente su frágil estado de salud y, por lo tanto, aumentar su susceptibilidad a cualquier tipo de infección”, resalta Montenegro.  

Es indispensable mejorar las condiciones e infraestructura de agua y saneamiento. La vulnerabilidad de estas personas aumenta cuando comienzan a ser víctimas de extorsión, de robos y otras situaciones de violencia; agotando los recursos económicos, lo que implica reforzar sobre su seguridad e integridad, alertó MSF. Hondudiario  

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