Marisol Pineda, mujer taxista que ha dejado el miedo y los estereotipos a un lado

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*** Sentadas dentro del vehículo en el que labora con número 5113, estacionadas en el parqueo de un centro comercial de la ciudad nos detalló cómo empezó a trabajar como taxista.  

Tegucigalpa, Honduras

Salir en busca de una oportunidad de trabajo en Honduras se vuelve desesperante y agobiante para los que desean obtener una plaza, ya que en varias empresas lo que piden es una lista de requisitos, experiencia laboral, y algunos no la llegan a obtener, porque precisamente, nunca les abrieron las puertas.

Es por ese motivo que Hondudiario ha decidido seguirle los pasos a la capitalina Marisol Girón Pineda de 31 años, originaria de Tegucigalpa, una mujer luchadora y emprendedora, quien, por falta de empleo, decidió tomar el volante de un vehículo y arriesgarse al trabajo del rubro en taxi, ofreciendo sus servicios a clientes exclusivos quien junto con su esposo que también es taxista, salen desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche.

Uno no nace aprendido

Sentadas dentro del vehículo en el que labora con número 5113, estacionadas en el parqueo de un centro comercial de la ciudad, nos detalló cómo empezó a trabajar como taxista.

“Comencé a trabajar en el taxi hace un año tres meses, me costó conseguir este trabajo, cuando tenía 22 años fue la última vez que anduve buscando un empleo, me cansé de andar metiendo currículos, porque me decían que no tenía experiencia”, expresó.

“Un día sentada frente al punto de taxis de la Kennedy, que está ubicado en el centro de la capital, por el pasaje San Miguel, estaba sentada, decepcionada con mi currículo en la mano, pensando; qué barbaridad, como que uno naciera aprendido”, añadió.

Ante la difícil situación que enfrentaba, Pineda llegó cansada y con desesperanza a sentarse cerca de un punto de taxis, donde a partir de ahí surgió la idea llegar a ser taxista.

“Sentada frente al pasaje San Miguel llegó una muchacha y me preguntó: ¿Joven disculpe donde puedo conseguir un taxi directo aquí?  Entonces yo le respondí: espéreme ya se lo consigo, yo conozco amigos taxistas aquí”.

Una vez que Pineda consiguió la carrera, el taxista le proporciono cinco lempiras, y de esa forma pensó que podía ayudar a sus compañeros del punto, a despachar las carreras, trabajando como despachadora durante ochos años.

“Cuando conseguí la carrera, el taxista me dio cinco lempiras y de ahí como mire que en el punto se acumulaba mucha gente, dije yo: ellos van para la Kennedy, no hay carros, entonces voy empezar a gritar para Plaza, así comencé y mire que me quedaban 200 lempiras diarios, vi que me fue bien y así me quede despachando taxis durante 8 años”, dijo muy entusiasmada Pineda.

El trabajo no fue fácil

Luego nos comentó que conseguir trabajo como taxista no le fue nada fácil, porque no es común que una mujer trabaje en este rubro.

Asimismo, recordó que, “aquí a uno de mujer no le dan trabajo en un taxi, aquí si no es vehículo propio no le dan, por ejemplo en mi caso fue un amigo quien hablo con el dueño del carro y le dijo que el metía las manos por mí, porque el sabia el tipo de mujer que era, entonces el dueño del taxi sorprendido le preguntó que si estaba seguro; en lo que mi amigo respondió que cualquier cosa quedaba todo bajo su responsabilidad”.

“Este carro no es mío yo lo trabajo, y doy de 500 lempiras de tarifa al dueño, los domingos me toca media tarifa, pero gracias a Dios con lo que trabajo es tranquilo, no me quejo de él porque cualquier problema que tiene el carro inmediatamente me lo resuelve”, expresó.

Esta mujer luchadora con esposo y tres hijos, le ha tocado dejar a un lado el miedo y los estereotipos, ya que, en este rubro dominado por los hombres, todavía no ha sido aceptado por la mayoría de la población generando desconfianza por la difícil situación de delincuencia que atraviesa el país, ya que hoy en día las mujeres también se prestan a hechos delictivos.

“He venido a romper estereotipos pero el machismo predomina más en nosotros como mujeres, le digo porque la mayor parte de las personas que me dicen que no, son mujeres, que cuando yo les pito por si necesitan servicio de taxi y me hacen seña de que sí, pero cuando ya se acercan y me miran, dicen que no, y hay algunas que no pueden decir no, sino que dicen ´uy una mujer´ y me dan la espalda, entonces es un poco molesto”, dijo desconcertada.

Las mujeres podemos

De igual forma adicionó, que toda mujer se puede desenvolver en cualquier área siempre y cuando así lo desee, “yo creo que ellas piensan que nosotros como mujeres no podemos hacer este trabajo, nosotros nos podemos desenvolver en cualquier área siempre y cuando lo queramos porque la mayoría de las muchachas ahora se quejan diciendo que no encuentran trabajo”.

Además, mencionó, que el problema de las mujeres hoy en día solo busca trabajo en un área de profesión y no buscan otra opción.

“El problema es que las mujeres de hoy se van a un área, y yo se costurar y hacer baleadas, porque mi papá y mi mamá me enseñaron el valor del trabajo, porque mi papá humildemente es maestro construcción, mi mama hace baleadas, costurera, partera, panadera, y por eso yo soy así, porque ellos me enseñaron a luchar”, dijo con mucho orgullo.

Con el paso del tiempo los hombres y sus compañeros han aceptado y admirado su labor felicitándola y alagándola, “la mayor parte de los hombres que me miran me dicen cheque con las dos manos y me felicitan, me dicen que les gusta como manejo porque soy precavida, y con los varones no tengo problema que se suban para la carrera, algunos me dan propina, pero la mayoría solo conocidos, y pues la mayoría se llevan un buen concepto de mi”.

A Pineda la caracteriza su valentía, su amabilidad, su puntualidad y su responsabilidad, porque sus padres le enseñaron a luchar y no depender de nadie.

“Me considero una persona que le gusta luchar, no me gusta depender, porque mi madre siempre me aconsejo que el hombre es hoy y mañana no, ella me enseño a no depender de nadie más que de la ayuda de Dios, soy una persona positiva, para mí no hay nada imposible y creo que no hay peor lucha que la que no se haga”, afirmó.

A veces solo para la sal y el huevo

Por otra parte, detalló que no todos los días el trabajo está bien, ya que a veces hay días buenos y días malos.

“A veces solo logro 200 lempiras que me hago en el día, a veces hace dinero uno, y otras veces solo para la sal y el huevo, otras veces solo para la tarifa, pero siempre y cuando sea honradamente todo sabe bien”, añadió con un suspiro.

Seguidamente dejo a saber a la población que las mujeres que andan en taxi, son mujeres honradas, “las mujeres que andamos en la ´taxeada´ somos pocas y somos honradas, no desconfíen de nosotros porque somos más responsables para manejar, no desconfíen, no nos discriminen y si no quieren viajar con uno no hagan comentarios solo digan no para que no lo hagan sentir mal a uno”, concluyó.

Del mismo modo aconsejo a todas las mujeres que no poseen un trabajo, que dejen de poner excusas para trabajar y salgan a luchar.

“Mujeres hay que dejar la pereza a un lado, que en esta vida no hay nada imposible, todo cuesta, pero creo que luchado uno puede salir adelante”, destacó con mucho coraje.

Como toda mujer soñadora adicionó que le gustaría algún día llegar a obtener una ayuda o un préstamo para poder tener su propia unidad de transporte y no tener que pagar tarifa o llegar a poner un negocio de comida con su esposo.

Si necesita de alguna carrera puede comunicarse con Marisol Girón Pineda al número de teléfono 3311-08-20 (Solo mujeres). AR/Hondudiario.

 

 

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