«Una purga general para medio limpiar el interior de las FFAA»

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«Purga o depósito»

Por: MARINO ORTARIZ

En la década de los años 80, en el seno de las Fuerzas Armadas de Honduras, los oficiales del alto mando conformado por generales, tenientes coroneles y coroneles, entre otros de similar rango, cuando «encontraban a un oficial irrespetuoso» a las ordenes y a ley orgánica de la institución, sencillamente se le aplicaba la ley; envío al calabozo, de baja, «purga» o bien en depósito, gozando de algunos privilegios pero sin ninguna injerencia en la institución armada, cumpliéndose el fuero militar.

En esta fecha, considerando el escenario político, por la transición de un nuevo gobierno, y el dilema de los malos recuerdos que vivió la ahora presidenta electa, cuando miembros de las FFAA en su momento sacaron al ex presidente Manuel Zelaya del cargo, hoy los auto denominados analistas y politólogos del quehacer de la institución armada, salen por doquier dando soluciones pero matizando los nombres de los dirigentes políticos que con ínfulas pretorianas a cambio de canonjías y poder engendraron la corrupción en todos los niveles de esa noble institución.

Quien podría confiar, si en su memoria jamás olvidará que una madrugada del día 28 de junio de 2009, dicen que unos 200 militares encapuchados, por órdenes de políticos se llevaron a su esposo,  tras ingresar a la fuerza en su residencia y prácticamente «sacaron del país a quién era el presidente de todos los hondureños».

Porqué los asesores políticos-militares, no le dicen a la presidenta electa que para matizar en parte sus dudas por la desconfianza de los efectivos de las FFAA o llamemos miembros del alto mando, quienes por ley deben estar a su disposición y mando, mejor aplique la Ley Orgánica y que «caiga quien caiga» que mande a depósito o que «purgue» a los que ya están plenamente identificados y que todos los subalternos y/u oficiales de menor rango saben quienes han sido favorecidos por los políticos de gobierno en comparsa de los mismos denominados «líderes militares» que han irrespetado la ley en su favor.

Es fácil para muchos, pero sería un buen inicio, purgar a quienes todo mundo conoce o a quienes están por allí escondidos, «purgar» es quitar de una cosa lo malo, peligroso o dañino, esos oficiales que han violentado las leyes internas y hasta la Constitución de la República, deben tener un castigo por haber cometido esas faltas y hasta muchos delitos, que pueden ser hasta años de prisión, aplicando sus propias leyes.

Hablar del pasado, es hacer historia y muchas veces no es malo recordarla, porque en este tema, el mismo expresidente Manuel Zelaya, propició que se violentara la Ley de Orgánica de las FFAA, aprobó la relección del jefe del Estado Mayor Conjunto, a cambio de favores pero al final su cómplice, fue su propio verdugo, sin justificación alguna, aunque ahora dice que fue por cumplir una orden de políticos-judiciales que en su momento estaban metidos en problemas.

Desde entonces, para no hacer larga la historia, por que otro ex presidente Liberal, él personalmente escogió a un coronel y lo ascendió a general sin méritos de antigüedad y liderazgo para ponerlo de Jefe de Estado Mayor Conjunto, que no vengan de esos políticos y esos mismos militares de asesores diciendo que es lo que se debe hacer, porque ellos se prestaron a que se violentara la ley orgánica a cambio de silencio y beneficios económicos, cuando se les llega la fecha de su retiro. Dicen que les dan dos millones de lempiras de prestaciones directas y siguen gozando del pago de su jubilación con salarios arriba de los 50 mil lempiras. Sólo hay que revisarlo por cualquier equivocación, porque puede ser más, que a pesar de todo llaman retiro «digno».

No todos los coroneles pueden llegar a ser generales, tampoco todos los generales pueden estar en la cúpula castrense, a unos les dan el rango para diferenciarse de los demás, unos por méritos y otros por argollas, para suponer el respeto al orden jerárquico, pero al final siempre ha sido los mismo y sin mucho revuelo, porque antes el que «murmuraba», ya sabían lo que les esperaba. En los últimos años ha sido diferente, al que murmura se le paga el silencio porque al final de cuentas están convencidos que «queditos se miran más bonitos» a pesar del desprestigio que le han provocado a la que se denominaba «noble institución armada», porque cuando un uniformado salía a las calles y vestía con orgullo su uniforma aunque fuera recluta se le miraba con respeto, en cambio ahora los altos oficiales se ponen las galas solo para lucirlas entre ellos y en banquetes misioneros, porque a la calle salen mejor de civil para no ser identificados o que les confundan.

En los últimos años, como ejemplo, un coronel mejor guardo silencio y vio como en sus propias narices, los políticos premiaron a un subalterno suyo de años anteriores, que lo «puso hacer pechadas y culucas» pero luego de un plumazo se convirtió o lo convirtieron en general, pero este oficial, en su cara le decía que no le haría el saludo por las estrellas de general, sino por principios morales y éticos que en la misma institución tienen como formación, «no es posible que un coronel le haga el saludo a uno que fue su recluta», después de un ascenso ilegal a todos los principios de las FFAA.

Antes por los diferentes medios de comunicación era noticia conocer los listados de los nombres de los oficiales que serían enviados al Congreso Nacional para su ascenso, se «barajaban» los nombres de los oficiales de los diferentes batallones y unidades militares que trascendían mediáticamente por sus gestiones y proyección social de sus unidades en las diferentes ciudades que estaban asignados. «Tiempos aquellos donde un jefe de un batallón salía al pueblo cercano y se lucia, tan sola su presencia daba respeto y seguridad, se les admiraba; ahora se paga por verlos, porque nadie los conoce y viven el anonimato, hasta prefieren andar mejor vestidos de civil», esperando el favor de los políticos para lograr méritos o beneficios.

En resumen, al interior de las FFAA, cómo se detalla anteriormente, “ha sido típica la violación de la Ley Orgánica en los últimos años, lo que ha venido en menoscabo no solo de la institucionalidad, si no en detrimento de la carrera de muchos oficiales quienes hoy deben saludar como coroneles o generales a quienes anteriormente eran subalternos o de menor antigüedad desde el ingreso de la Academia Militar.

El abuso de poder también se presenta no solo con las promociones 24 y 25 , si no que viene desde la promoción 22, también desde la 18 que era la más numerosa, mejor no hablemos de las anteriores, porque esas violaciones a la ley, por influencia de los políticos obligó a enviar a muchos oficiales fuera del país, a servir como Agregados de Defensa en diversas Embajadas de Honduras. Otros oficiales, quedaron sirviendo como Asesores de las FFAA, mientras esperaban conforme a antigüedad sus ascensos al grado inmediato superior. Actualmente hay generales de 27 y 28 promoción, por canonjías, amistad, compañerismo y no se sabe porqué otros acuerdos personales o internos, mientras los actuales oficiales del alto mando fueron indiferentes en aceptar que fueran ascendidos sin méritos.

Para el caso, lo mismo acontece con la promoción 24 , cuyos oficiales hoy se encuentran en el extranjero, desempeñándose como agregados o enlaces militares, «no purgados», pero sí para quitarlos del paso de los intereses de poder, que mejor terminan aceptando dichos cargos para que no se les aplique la ley y culminar su ciclo de servicio.

Esa violación a la ley interna de las FFAA, influenciada por intereses políticos, ha perjudicado a cientos de oficiales, no solo en su carrera actual, si no en sus ascensos, que fueron violados o no se dieron, y por ende menos ingresos en su jubilación por años de servicio en las FFAA, al extremo que existen demandas legales en los juzgados militares contra altos jefes que están y han estado en la cúpula del Estado Mayor Conjunto, por abuso de poder, pero como se dirimen en tribunal militar no tienen trascendencia mediática.

Entonces, asesores objetivos y en base a la Ley Orgánica de la institución armada, lo que debe hacer la presidenta electa, en este período de transición antes de asumir oficialmente el cargo de comandante general de las FFAA, es identificar a los oficiales y hasta generales que han recibido ascensos por canonjías y favores, mandarlos a depósito o bien purgarlos, tratar de respetar las leyes y que no cometa el error de su esposo, porque con seguridad hay oficiales que están agazapados para evitar problemas y les sancionen por murmurar, pero como ella está en un dilema, lo mejor que puede hacer, es conformar su propia guardia de seguridad y con el paso de tiempo, escoger mediante el respeto de las leyes darle a las FFAA el lugar que se merece, pero no importa a cuantos hay que purgar, pero es lo mejor para iniciar una limpia de esta institución que debe ser garante de la estabilidad social y política del país.

Hay que advertir, que la corrupción no sólo ha llegado a las instituciones civiles o empresas privadas, por algo hay mucho ruido en la Policía Nacional y en las FFAA, porque están integradas por hombres buenos y malos, pero sin duda los buenos deben ser más, y ellos deben dar el ejemplo de vida. MO

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