San Juancito; antiguo pueblo minero en donde el progreso quedó en la historia  

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*** San Juancito pasó por una época dorada gracias a la minería, pero la prosperidad del mañana no llegó.

Tegucigalpa, Honduras
Casa representativa del billete de 500 lempiras

El pueblo de San Juancito es un lugar donde la historia y naturaleza coinciden. El pequeño poblado pertenece al municipio del Distrito Central, departamento de Francisco Morazán, y está ubicado de forma aledaña al Parque Nacional La Tigra.

En San Juancito la historia convive con un exuberante bosque nublado y magníficos paisajes; una delicia para quienes buscan la aventura y los ecos del pasado. El antiguo pueblo minero fue sede del enclave de la Rosario Mining Company.

Las memorias recuerdan que en 1879 la compañía estadounidense Rosario Mining Company se estableció en lo que hoy es San Juancito con una concesión para la explotación minera, siendo presidente de Honduras en ese entonces, el doctor Marco Aurelio Soto.

Los pobladores cuentan que, en antaño, el oro y la plata extraídos de las minas eran transportados en mulas, ya que no había vehículos o formas más eficientes para sacarlos. Además, debido a una época diferente, era normal ver a los animales cargados de todos esos metales preciosos sin ninguna seguridad.

En aquellos años, San Juancito apuntaba al progreso. Con la inversión de los norteamericanos este pequeño pueblo fue el primero en tener acceso a la energía eléctrica, porque allí operó por primera vez una planta hidroeléctrica en Centroamérica.

También San Juancito tuvo el primer cine de Honduras, llamado Teatro América y es el lugar donde se instaló la primera Embajada de Estados Unidos en el país, edificio que puede ser visitado al funcionar como un pequeño museo en la actualidad.

La primera embajada americana

Primera embajada americana

“Esta fue la primera embajada americana construida en 1880, tiene 140 años, están las bóvedas adentro, donde guardaban el oro y la plata, también hay un museo de cosas antiguas”, dijo a Hondudiario, José Isidro Sierra, encargado del lugar.

“Fue la primera embajada americana, la construyeron aquí en este punto por la riqueza que había, sacaban oro de aquí los gringos de aquí de las minas”, narró.

Sierra indicó que se dedica a ser guía para los visitantes, además de ofrecer diferentes productos a los turistas.

La embajada abre los sábados y domingos, que son los días donde más visitantes llegan a San Juancito, comunidad donde se respira aire puro y donde se ubica La Tigra, el parque que da el 45 por ciento del agua que consumen los capitalinos y sus comunidades.

San Juancito pasó por una época dorada gracias a la minería, pero la prosperidad del mañana no llegó. La compañía estadounidense se mudó a Santa Bárbara, llevándose consigo a muchos de sus pobladores y los aires de progreso.

De los gloriosos años de minería, solo quedan las minas abandonadas y extracciones de cuarzo que son ofrecidas a los turistas como recuerdos por parte de los pobladores. El otrora próspero pueblo minero, ahora es recordado por lo que fue, conservando la historia de sus mejores tiempos.

La casa del billete

Con los años, el pueblo sigue sumando visitantes. Muchos desconocen que el paisaje grabado al reverso del billete de 500 lempiras es el antiguo pueblo minero de San Juancito.

El diseño del billete muestra la imagen de la casa más emblemática de San Juancito, construcción que muchos hondureños desean conocer en algún momento de la vida.

“Esta casa era farmacia en los tiempos de la compañía minera. La compañía minera empezó a trabajar en 1880 y se fue en 1954, quedaron las casas, después vinieron los del Banco Central de Honduras (BCH) y le tomaron una foto que es la casa que sale en el billete de 500”, contó a Hondudiario, Rene Alonso, guía turístico San Juancito.

Alonso desveló que la famosa edificación no fue casa de habitación, sino que era una farmacia para aquellos tiempos de la compañía.

“Cuando vino la compañía minera ellos empezaron a construir todas estas casas, que esta casa supuestamente fue la primera casa que ellos construyeron”, agregó.

Interior de la casa

Ahora “es un atractivo para la gente, los turistas que vienen, les gusta ver la historia, porque está la foto del billete de 500”, relató.

En la actualidad, el pueblo sobrevive gracias al turismo, la caficultura y agricultura. Su población además trabaja en la capital y los municipios cercanos.

En San Juancito los visitantes pueden conocer las minas, y recorrer los senderos, la cascada, el mirador, y si tienen hambre hay comedores donde se pueden alimentar.

Para llegar a San Juancito desde Tegucigalpa basta con tomar la carretera hacia Valle de Ángeles y posteriormente a Cantarranas. Luego habrá que tomar un desvió que está debidamente señalizado, otra opción en preguntar a los amables pobladores. El viaje en vehículo dura alrededor de 45 minutos. OB/Hondudiario

Bóvedas de la embajada

URL Corta: https://bit.ly/305rCwN
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