Turismo religioso se adaptó a los tiempos de pandemia

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*** Este año las alfombras fueron elaboradas de manera demostrativa en museos y otros espacios.

Tegucigalpa, Honduras
Comayagua

Comayagua, la capital del turismo religioso de Honduras, desarrolló las tradicionales celebraciones de Semana Santa de manera limitada y adaptadas a la pandemia por coronavirus.

Son cinco los templos católicos, construidos entre los siglos 16 y 18, que convierten a la ciudad colonial en el destino del turismo religioso por excelencia.

En años anteriores, antes del coronavirus, al menos 50,000 visitantes llegaban a la ciudad para observar las alfombras de aserrín y la procesión del Santo Entierro.

La tradición de elaborar alfombras multicolores nació en España con las procesiones del Vía Crucis, luego llegó a Guatemala y se extendió a El Salvador y Honduras, principalmente a Comayagua, alrededor del año 1963, por iniciativa de Miriam Mejía de Zapata.

Para los habitantes de Comayagua las alfombras de aserrín son una tradición de la Semana Santa desde hace cerca de seis décadas y que se mantuvo hasta en tiempos de pandemia.

Este año las alfombras fueron elaboradas de manera demostrativa en museos, casas culturales, hoteles, restaurantes y centros comerciales hasta donde los turistas pudieron apreciarlas de manera segura y sin provocar aglomeraciones.

Por la pandemia de coronavirus, la Iglesia Católica hondureña suspendió varias celebraciones, desde la procesión del Domingo de Ramos, hasta el Vía Crucis por las calles, pero mantuvo sus templos abiertos con capacidad limitada. OB/Hondudiario

URL Corta: https://bit.ly/39YhWG8
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